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Las mascotas más inusuales viviendo en una universidad

¡Conejos, tlacuaches y víboras! ¡Ay, dios!

El sonido agudo del plástico chocando contra metal hacía eco en la noche. El sonido continuaba por un par de minutos, paraba y volvía a comenzar. Este acto se repetía por varios minutos hasta que regresó el silencio. Un tlacuache miniatura llevaba a cabo este acto, corría en su rueda de ejercicio tan rápido como sus patas se lo permitían. Sí, un tlacuache. Es un animal muy inusual para tener en un dormitorio universitario. No solo eso, también cohabitaba en esa pequeña habitación un hámster. Afortunadamente, el tlacuache y el hámster no vivían en la misma jaula. El tlacuache fácilmente se puede comer al hamster. Además de esos disturbios de medianoche, y el olor ocasional de heces de roedor, los animales no suponían un problema que puedan garantizar la expulsión de Goucher.

Solo peces, aves y perros de servicio pueden estar en el campus. Sin embargo, hay estudiantes que esconden mascotas como hamsters y jerbos, a pesar de que pueden causar problemas si se los deja fuera de sus jaulas. Un compañero de salón tenía un hamster y un tlacuache miniatura. También tenía un lagarto, un raro cocodrilo zorrillo, pero murió después de un par de semanas. El lagarto estaba bajo la cama en una jaula y su comida consistía mayoritariamente de un frasco gigante de gusanos vivos que se retorcían en el contenedor.

Mi compañera decía que ella “Amaba todo lo que fuera peludo y tierno. Me gusta cuidar de cualquier tipo de mascotas. Y especialmente amo tener un tlacuache porque es diferente y no creo que nadie más tenga uno así en la universidad”. Mi compañera no creía que tener dos mascotas en su dormitorio fuera un problema, especialmente ya que siempre estaban en sus jaulas que solo necesitaban limpiarse una vez a la semana.

Otro tipo de mascota inusual que llegó a vivir en el dormitorio fueron cangrejos ermitaños. A diferencia del hámster y el tlacuache, los cangrejos ermitaños son muy silenciosos y no hacen nada más que permanecer en sus caparazones coloridos. Los cangrejos ermitaños no hacían mucho escándalo pues no hacen muchas cosas. Así que si llegaban a escapar del dormitorio, un miedo que las universidades tienen si cualquier mascota se escapa, ¿qué podrían causar estas pequeñas criaturas? ¿sembrar el terror en los corazones de los estudiantes al picarlos con sus tenacitas?

Las universidades argumentan que “Existe una consideración a las alergias por la cual nos preocupamos, y si se escapan, justo como el resto de la familia de los roedores, llegan a los pasillos, en pequeños espacios donde es difícil capturarlos. Ellos representan un problema mucho mayor que el de otros animales, como pájaros, si son liberados de sus jaulas”.

Afortunadamente, los cangrejos ermitaños fueron mantenidos en un lugar seguro y observados por su cuidadoso dueño. Lo mismo pasó con el hámster y el tlacuache, estuvieron todo el tiempo en sus jaulas y nunca dejaron la habitación”.

Han habido ocasiones en las que fue dificil mantener esas mascotas fuera de la vista. Los simulacros de incendio son un ejemplo. Otro compañero mío tenía un conejo y no tuvo otra opción más que cargarlo fuera cuando paso el simulacro. No lo puedo dejar solo con el ruido. Un conejo no pudo ser fácil de esconder ya que este era bastante grande. Pero sí pudo mantenerlo a salvo en una mochila, muy impresionante.

Los estudiantes en Goucher cuidan el bienestar de sus mascotas y buscan mantenerlas a salvo. Incluso, a pesar de que la universidad les advierte no tener mascotas, los estudiantes lo hacen de todas formas ya sea para confort, entretenimiento o compañía. Es fascinante cómo algunos de estos estudiantes tenían mascotas tan exóticas como tlacuaches y cangrejos ermitaños y pudieron mantenerlos ocultos. ¡Incluso conocí a alguien que tenía un petauro!
 

Ovidio Toro Griego