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¿Por qué duele la espalda y cómo evitarlo?

La espalda del ser humano es una obra maestra de la naturaleza y una maravilla de la biomecánica: Nuestra espalda es una combinación perfecta de huesos fuertes, ligamentos y tendones flexibles, músculos grandes y nervios muy sensibles. Está diseñada para ser increíblemente fuerte, y al mismo tiempo goza de la flexibilidad para permitir el movimiento en muchos planos.

La mayoría de nosotros damos por sentado que la espalda es siempre fuerte, flexible y resistente hasta que algo sale mal; una vez que tenemos dolor de espalda nos preocupamos por saber de dónde proviene el dolor, qué debemos hacer para aliviarlo y cómo evitar que suceda nuevamente.

Así las cosas, cuando nos quejamos por esa incomodidad que no nos permite estar tranquilos nos preguntamos: 

¿De dónde proviene el dolor?

Según el doctor alemán Frank Mayer, médico del deporte y traumatólogo, la tarea de los traumatólogos es examinar los discos y articulaciones para dar una respuesta clara sobre el origen del dolor, pero en un 80% de los casos no es posible determinar con exactitud las causas del dolor de espalda; entonces, en la mayoría de los casos se habla de dolores no específicos, provenientes de problemas musculares, como los ligamentos y otras estructuras flexibles.

Entonces, si en las más veces no hay una causa directa y/o estructural (discos y articulaciones) al problema del dolor de espalda, ¿cómo logran los especialistas diagnosticar?

El mismo Frank Mayer sostiene que no es una tarea sencilla, pues no existen directrices claras para el diagnóstico de dolores de espalda no específicos; buscar una causa específica que no se puede confirmar mediante radiografías y tomografías empuja a los científicos a averiguar si se puede diagnosticar a través de análisis funcionales; es decir, con mediciones biomecánicas de una carga sobre la espalda o mediciones de la movilidad de la columna.

Este es un tema que tiene una incidencia enorme en nuestras vidas; con el correr de los años, los habitantes de los países del mundo occidental realizamos cada vez menos actividad corporal, lo que atrofia nuestros músculos. De hecho, nueve de cada diez personas sufren de dolor de espalda al menos alguna vez en su vida, y un 25% tiene dolores crónicos en la zona lumbar.

Ahora bien, tratándose de dolores de espalda no específicos, ¿qué debemos hacer para aliviarnos?

¡En caso de dolor de espalda no repose, actívese!

Desde hace un par de años se sabe que el movimiento es la mejor manera de tratar los dolores de espalda crónicos y no específicos; es decir, la actividad corporal es más efectiva que cualquier medida pasiva, por eso ahora se suele recomendar algún tratamiento relacionado con el ejercicio.

Incluso, actualmente unos 70 investigadores trabajan en un proyecto denominado “medicina, columna vertebral y ejercicio”; esta investigación trata de descubrir los mejores ejercicios para la espalda, y al mismo tiempo se pretende determinar el mínimo de actividad necesaria para tener una espalda saludable. Después de todo, no todo el mundo quiere ir al gimnasio tres o cuatro veces a la semana, y cuando se quiere el mínimo ejercicio, pero también que sea efectivo rápidamente, pues hay que estudiar a fondo la interacción entre nervios y músculos.

Si entendemos que el dolor de espalda es un problema que menoscaba nuestra calidad de vida, pues muchas veces nos impide desempeñar normalmente las actividades que ejecutamos a diario, entonces lo mejor sería hacer algo para evitar este tipo de dolores.

Si queremos mantener una espalda fuerte y flexible, sin esos incómodos dolores musculares, el mejor consejo que podría darte es que hay que evitar el sedentarismo e imprimir algo de energía en nuestros músculos periódicamente.

Es de amplio conocimiento entre ingenieros biomecánicos, fisioterapeutas y traumatólogos que con la implementación de ciertos ejercicios de espalda como las dominadas en barra fija, el peso muerto y el remo, se previenen los dolores de espalda; o sea, que con la realización de estos ejercicios, aumenta la capacidad de la espalda para activar los músculos en el levantamiento de una carga, se incrementa la protección sobre ciertos nervios muy sensibles ubicados en la columna vertebral y se obtienen ganancias significativas de fuerza y masa muscular. Estos beneficios sumados, nos preparan para evitar una lesión muscular o vertebral si nos vemos forzados a realizar algún movimiento brusco.

Así que recuerda: ¡En caso de dolor de espalda no repose, actívese!

Sergio Augusto Alvarez Vargas

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