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Diferentes lenguas, diferentes personalidades

¿Acaso es posible que la personalidad llegue a cambiar dependiendo de la lengua que se utilice? En diversas ocasiones, me ha tocado observar a personas bilingües hacer un cambio de lengua durante una conversación, pero ¿qué tan cierto es que también hay un cambio de personalidad? Bien se podría decir que el lenguaje es independiente del pensamiento que influye nuestro comportamiento como seres humanos, pero éste es sólo uno de los diferentes conceptos que se tiene con respecto a la relación entre el lenguaje y el pensamiento.

El lenguaje cumple distintas funciones en el proceso de comunicación. Algunas de estas podrían ser las siguientes funciones: enfática, metalingüística, poética, referencial, y apelativa. Cada una de estas funciones del lenguaje cumple con una tarea que se les presentará dependiendo de la situación en la que el individuo se presente. Básicamente, así funciona la lengua también; claro, si consideramos a la lengua como una función en su totalidad. Cada individuo le dará al lenguaje un propósito específico. Pero, te preguntarás… ¿Qué tiene que ver todo esto con los supuestos cambios de personalidad al cambiar de lengua?

Cuando hablamos de temas como el bilingüismo o biculturalismo, que aunque se pueden confundir en ocasiones; no son lo mismo. El bilingüismo trata sobre la manera de dos lenguas, y se tiene por entendido que la adquisición de éstas dos se dio en tempranas etapas del individuo, y tiene un avanzado uso de ambos idiomas. En cambio, tenemos el biculturalismo donde el individuo tiene contacto con dos culturas al mismo tiempo, y tiene un concepto definido de ambas. Se puede dar el caso en el que un bilingüe no sea del todo bicultural debido al desarrollo contextual en el que vivió.

En muchos casos, se menciona que el lenguaje es aquello que moldea el pensamiento. Esto se debe a los estudios de Sapir-Wholf, donde menciona que el lenguaje tiene influencia en el pensamiento.

Pero, ¿qué tanta influencia tiene? La influencia es mucha, debido a que al aprender un idioma no sólo se aprenden los signos lingüísticos, pero engloba tanto el significante, como el significado. Se hace una representación tomando en cuenta el punto de visto de los habitantes en la otra cultura. Supongamos que una persona habla inglés americano pero se va a vivir a Japón y ha vivido allá lo suficiente para tener una perspectiva de los nativos. La forma de expresarse es distinta, tanto los matices en la voz, la velocidad, incluso algunos ademanes. Y esto pasa en el habla de todas las personas dependiendo del contexto social en el que se desarrollan. La cultura es un factor que influye el habla de cada individuo.

Otro factor que está muy presente cuando se habla de la adquisición de un segundo idioma, es el dominio del idioma. Cuando hablamos un idioma normalmente lo hablamos en un lugar específico, igual si hablamos otro idioma, quizá lo utilicemos en otro contexto. Esto quiere decir que no es tanto que la personalidad de individuo cambie, sino que el idioma que maneja se aprendió en un contexto, o dentro de una cultura, y se reconoce que ciertos factores deben cambiar como ademanes, gestos faciales, entonación, o incluso un ritmo con el que se habla una lengua. Por lo tanto, cada lengua tendrá un uso específico o al menos un área en el cual se desarrollará con más eficacia, al menos que el individuo sea un traductor profesional, y es aquí donde se espera que el traductor tenga no sólo un excelente uso de ambas lenguas, sino que también se especialice con ambas en una área en específico.

Existe un proverbio checo antiguo: Aprende otro idioma y vivirás no sólo una vida sino dos. Se entiende que cuando estás hablando un lenguaje y te sumerges tanto en su cultura, de cierta forma se debe de poner a un lado tu punto de vista anterior, y ver al mundo a través de los ojos de los nativos, y caminar en sus zapatos.

Para concluir, podemos decir que no es tanto la personalidad lo que cambia, sino que cambian los contextos y los propósitos con los cuales se usa una lengua. Para todos los contextos, nosotros tenemos una personalidad, incluso dentro de una sola lengua. Aquí se puede rescatar el mito de las máscaras de las personas, en las que un individuo usa diversas máscaras dependientes el contexto, ahora duplica ese número de máscaras por el número de lenguas que manejes.

Abraham Aragón

Comments

nadyelionw     29 June 2017

Me encanta el tema de los idiomas pero nunca había considerado un cambio de personalidad no a causa del idioma como tal (por que esa idea ya la había escuchado), sino a causa del contexto cultural del idioma. Es una propuesta simple pero que tiene más sentido que otras. Me gusta!! :D

sarahi     29 June 2017

Concuerdo con tu conclusión, una vez leí que el inglés americano se adaptó a los negocios y eso explica que el idioma vaya tanto al grano

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