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Maestros, padres y culpables

¿Cómo se conforma la educación actual?

La educación de un niño proviene de tres partes: la familia, la sociedad y la escuela. Hoy en día, los padres delegan la educación en su totalidad a las escuelas, sin considerar que es su responsabilidad (no la del docente o la institución) el educar a sus hijos. Mas, en México, hace mucho que enfrentamos una campaña por parte del gobierno para desacreditar al maestro, señalándolo (falsamente) como culpable de cualquier problema, sea psicológico o académico, que el niño sufra. Y los padres se lo creen. Creen en verdad que ellos ya no tienen ninguna responsabilidad sobre la crianza y desarrollo educativo de sus hijos.

El gobierno señala a los maestros y los padres lo imitan, abandonando al niño a merced de un sistema educativo que no entienden, para luego recogerlo de la escuela esperando que sea un ser humano modelo con valores y conocimientos ya integrados, además de emocionalmente estable. No puede ser así. El profesor puede intentarlo por años, pero si los padres no se involucran y forman un equipo con el docente y su propio hijo, no se puede esperar que el docente y el niño basten para cubrir todos los aspectos del desarrollo académico y social del infante. Sin embargo, ¿cómo se van a involucrar, cuando las escuelas de tiempo completo (que involucran menos tiempo en familia) vienen a ser un respiro para unos padres que suelen estar sumisos ante un sistema explotador? ¿Padres que viven para trabajar?

Muchas veces habrán escuchado ya la célebre frase "le educación empieza en casa". El problema es la manera en que está formulada esta declaración. La educación no sólo empieza en casa, sino que continúa en ella, en el seno familiar, incluso cuando el niño ya ingresó a la educación formal que se le ofrece. Pero, a menudo, llegados a ese punto, los padres de familia se desentienden. Utilizando la escuela como una guardería, tienen la expectativa de recibir de vuelta a un miembro funcional socialmente y afectivamente satisfecho, formado, con valores, conocimientos, capacidades sociales y una autonomía que no fomentan en casa. Pero el único momento en que se preocupan por el niño es cuando la escuela no está disponible para cuidar al niño un rato.

La criatura regresa de la escuela y es a menudo desatendido. Los padres lo colocan frente al televisor o la computadora (sin monitorear el contenido al que tienen acceso en ambos casos), y no se preocupan por lo que sucede en la institución hasta el día que se les solicite que se presenten debido a que su hijo está teniendo problemas dentro de la escuela, culpando entonces al profesor (¡con quién tendrían que haber colaborado desde un inicio!) de no realizar bien su trabajo, sin escuchar ni comprometerse a una alianza con el maestro para procurar el buen desarrollo del niño (esto si se llegan a presentar a la audiencia). Esto conlleva a la satanización del docente y de su trabajo, ignorando los factores sociales y familiares que evidentemente contribuyen a la malformación y desarrollo negativo del niño.

Esto tiene que parar. La educación empieza en casa, claro que sí. Pero no porque el niño empiece a asistir a la escuela se puede considerar la educación familiar como concluida. La familia y la escuela son instituciones que tienen que tomar un papel equitativo en la crianza. La escuela no es un estacionamiento de niños, es una institución que forma seres humanos, con complejas necesidades afectivas que no se pueden cubrir de manera absoluta por un docente, y menos cuando se le encasquetan cuarenta niños por grupo.

Dejemos de culpar a las escuelas

Padres, acepten su responsabilidad (o irresponsabilidad) en la educación y crianza de sus hijos. Tomen un papel activo. Dejen de señalar a la institución y al docente, y acepten que, si su hijo tiene problemas sociales y académicos, la mayoría de las veces la explicación (y por consiguiente, la solución) no se encuentra en la institución educativa, sino en la falta de atención e interés por parte de ustedes padres, que a la vez consumen la propaganda de un gobierno que busca precisamente separar al pueblo; un gobierno que pareciera que señala a una sección particular del pueblo como culpable de todas las incongruencias y fallas en el sistema educativo. Pero si el sistema educativo falla, es porque el sistema regulador (el sistema de gobierno) está averiado, y lleva mucho así.

Dogo Filósofo

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