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Cosas que te hacen odiar y amar un álbum

Si el single es rey en la industria del pop y el EP lo es con la electrónica, no cabe duda de que el álbum es la pieza por excelencia en el rock. Un álbum es la oportunidad de explorar aquello que los músicos nos presentan con la esperanza de que lo interpretemos y podamos vislumbrar por un momento en su alma. Es un viaje, una exposición, una representación de cómo interpreta el artista la (su) realidad, que te hace apreciarlo profundamente y sentir que lo amas. Al menos así debería de ser. Porque a veces un álbum decepciona. A veces, al escucharlo, sientes una tremenda desilusión; una sensación de traición. A veces, simplemente, lo odias. Por eso, a continuación te presentamos cosas que te hacen odiar y amar un álbum.

Cosas que te hacen odiarlo

3- Que vaya acorde a la moda

Una de los peores. Cada vez que un álbum sigue el sonido que están produciendo todos, resulta ampliamente desalentador. Nadie quiere escuchar un quincuagésimo álbum de pop punk o indie rock de este año, y menos si la banda no estaba produciendo ese sonido antes y sólo sacó ese disco por seguir la tendencia. Es muy aburrido cuando un género o estilo se pone de moda y por 6 meses la industria empieza a producir un álbum tras otro que suenan igual. Esto no significa que todos los lanzamientos de un género de moda sean malos u poco originales, pero sí que la mayoría tienden a serlo.

2- Que sea otra vez lo mismo

Es bien sabido que toda banda tiene la misión de encontrar su sonido. Siempre es bueno que encuentren algo que sea propio, que le dé a los fans un sentido de identidad y que los distinga entre las miles de bandas que van surgiendo cada año. El problema surge cuando se confunde ese “algo” con un sonido específico y se “casan” con él, repitiéndolo año tras año porque tienen miedo a arriesgarse con un nuevo sonido que tal vez no venda. Honestamente, ¿quién quiere escuchar el 20vo álbum de Green Day si todos suenan igual?

1- Que esté atestado de “relleno”

El cáncer del álbum. Lo peor que le ha pasado a la industria. Pasa siempre que una banda saca un disco e invierte toda su creatividad en sacar un sencillo que vaya a vender, para después llenar el resto del álbum con canciones que suenan igual a la anterior. Escuchar la misma canción diez veces con leves diferencias da una sensación de haber sido timado. Hacer esto es la manera perfecta de asegurar la intrascendencia y el odio de los fans hacia álbum (lo que sucedió eventualmente con cualquier producción de Kiss y sucede actualmente con cientos de bandas como Sleeping with Sirens).

Cosas que te hacen amarlo

3- Que tenga un concepto claro

Un álbum temático es siempre una delicia. OJO: tener un concepto no es sinónimo de tener una historia. Dígase, todo álbum que cuenta una historia es un álbum conceptual, pero no todo álbum conceptual cuenta una historia. Este rasgo es vital para que una obra sea amada por la audiencia, pues da una sensación de coherencia y demuestra que la banda se tomó la molestia de tener una armonía en su sonido. Un ejemplo fantástico de esto es el clasiquísimo The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars del difunto David Bowie.

2- Que cada canción tenga un sonido único

Indispensable. Todos aman que cada canción valga la pena y se sienta fresca. Hay que tener talento para producir un álbum conceptual en el que a la vez cada canción puede convertirse en tu favorita porque cada una se siente única y retrata una faceta distinta del sonido del álbum, para darte una visión de verdad comprehensiva de la profundidad en la que trabajan. Podemos percibir esto sin duda en los primeros álbumes de Pink Floyd (desde el The Piper at the Gates of Dawn hasta el deleitoso Meddle) o en el trabajo de Jeff Buckley en su insigne Grace.               

1- Que sea fluido

La señal indiscutible de que un álbum está bien hecho. ¿Quién no ama un álbum que no sólo es coherente, sino que además tiene una trayectoria clara? Este elemento exhibe que el álbum se ha pensado como –y probablemente es– una pieza de arte. Resulta agradable que las canciones compartan una idea sonando a la vez frescas, pero es delicioso que la dirección esté bien determinada, utilizando una estructura (con sus correspondientes transiciones) adecuada para la travesía. Y es que, si es bueno tener un conjunto de canciones únicas coordinadas por un concepto manifiesto y bien expresado, es mejor todavía si estas se mueven de manera suave y natural, algo así como el trabajo cumbre de The Antlers con su álbum Hospice.

Dogo Filósofo

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