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El dossier de la corrupción

Una de las personas que más ha estudiado el tema de la corrupción en el mundo es el catedrático de la Universidad de Harvard Robert Klitgaard, autor de la ecuación C = M + D – A, ¿esto qué significa?

Corrupción es igual a Monopolio, más Discrecionalidad menos “Accountability”. Esta última palabra en inglés no tiene un buen equivalente en el español, pero denota “responsabilidad y transparencia”; es decir, que accountability significa hacerse responsable y al mismo tiempo rendir cuentas.

En palabras del profesor Klitgaard “No importa si la actividad es pública, privada o sin fines de lucro, o si es en Nueva York o en Nairobi, tenderá a haber corrupción allí donde alguien tenga poder monopólico sobre un bien o un servicio, pueda decidir discrecionalmente a quién entregárselo o en qué proporción, y no tenga que hacerse responsable ni rendir cuentas de ello”.

Así mismo, el profesor Klitgaard propone que la corrupción es un crimen que tiene que ver con el cálculo, no con la pasión. Si el beneficio potencial es alto y la posibilidad de ser sorprendido es baja; o aún si se es sorprendido, existen posibilidades de no ser penalizado o de recibir una pena muy leve, entonces la corrupción tenderá a crecer.

Asociadas a las consideraciones del profesor Klitgaard, el también catedrático y escritor Iván Duque sostiene que en el sector público hay tres “ismos” en la corrupción:

  1. El clientelismo: Que es la tendencia a favorecer, sin la debida justificación, a determinadas personas, organizaciones, partidos políticos, etc., para lograr su apoyo.
  2. El amiguismo: Que es la tendencia a favorecer a los amigos en perjuicio de otras personas.
  3. El partidismo: Que es la inclinación a favorecer a personas que profesan determinada ideología, opinión, o a una persona perteneciente a un partido político, en especial cuando se debe ser imparcial.

¿Cómo combatir la corrupción?

El profesor Klitgaard sostiene que el combate a la corrupción debe comenzar por hacer que los mercados sean más libres y competitivos, eliminando o regulando estrictamente los monopolios. También hay que evitar la discrecionalidad de las decisiones que afecten a los ciudadanos, lo que se consigue mejorando y simplificando los sistemas y muy particularmente, fortalecer la transparencia, garantizando que la información pública pueda ser consultada en las páginas web y las bases de datos públicas por cualquier ciudadano de forma sencilla y expedita.

Junto con las recomendaciones antes mencionadas, igualmente existen otras propuestas concretas que permitirían persuadir a todo aquel que se vea tentado a inclinarse por el camino fácil de la corrupción.

Dentro de estas medidas que podrían ayudar a disminuir el acaecimiento de delitos contra la administración pública están:

  1. Instituir un régimen severo de responsabilidad penal y disciplinaria para aquellos candidatos que dolosamente sobrepasen los topes en la financiación de las campañas electorales. Hoy en día son los gerentes de las campañas o los tesoreros quienes responden penalmente por las irregularidades en las millonarias campañas de candidatos a presidencias, alcaldías, gobernaciones y congresos.
  2. Poner un cerrojo a los abusos que se presentan en las contrataciones que realiza el Estado, promoviendo a “la licitación pública con pluralidad de oferentes” como el instrumento contractual predilecto; y reduciendo, al mismo tiempo, a su mínima expresión la contratación directa, que constituye la madriguera en la que se refugian los monopolios, la discrecionalidad, los amiguismos y el clientelismo que Klitgaard e Iván Duque denuncian. Hoy estamos viendo que en Latinoamérica se abusa de la contratación directa a nivel regional, lo que merma sensiblemente los escasos recursos de alcaldías, gobernaciones, prefecturas e intendencias.
  3. Sancionar de manera ejemplar a los individuos y empresas que recurran a los sobornos o las coimas para obtener un beneficio en el sector público o privado, de modo que aquel individuo o empresa que pague un soborno, sea sometido a la prohibición de volver a contratar con el Estado de por vida. Y que el funcionario que reciba sobornos tampoco pueda volver a la administración pública en ningún cargo.
  4. Es común, que a nivel regional, los órganos encargados de controlar, vigilar y/o auditar a los funcionarios públicos estén capturados por el clientelismo político. Por lo que sería procedente suprimir la facultad de nominación y elección que tienen las autoridades regionales sobre los órganos de control.
  5. Profesionalizar a los trabajadores del Estado mediante el establecimiento de un régimen de carrera administrativa que reduzca al mínimo la existencia de funcionarios públicos de libre nombramiento y remoción. De este modo se combate la práctica de pagar favores políticos adjudicando cargos en la administración pública.

De estas recomendaciones, ¿cuáles crees que son las mejores, o las que deberíamos aplicar primero? 

Sergio Augusto Alvarez Vargas

Comments

Ariana Hdz.     10 March 2017

Quien hubiera pensado que hasta en la corrupción hay matemáticas... que interesante!

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