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Olvídate del príncipe azul, comienza besando sapos

Elegir a la pareja perfecta puede ser complicado, pero según algunos científicos hay algunas cosas que nos ayudan a tomar la decisión correcta.

Par lograrlo no se debe emprender la búsqueda de príncipes azules, mucho menos saltar de cama en cama para probar las habilidades amatorias de los prospectos.

El secreto, dicen los filematólogos (estudiosos de los besos), radica en besar a muchos sapos.

Sí, por extraño que parezca, neurociéntificos de todo el mundo han establecido que entregar besos es una de las actividades que mejor ayuda a elegir una pareja adecuada.

Un beso puede ser memorable, al menos sí está bien dado, porque el primero que te den será recordado con mayor precisión que tu primer encuentro sexual, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Butler, en Estados Unidos.

En otra universidad estadounidense, la de Albany, se encontró que durante el beso intercambiamos información química: su olor y su sabor nos provocan reacciones animales, básicas, que nos indican si esa pareja es idónea para reproducirnos.

En la Universidad de Rutgers fueron más allá, identificaron que los hombres las babean mucho, porque intentan transmitir hormonas que incentiven el apetito sexual, al tiempo que con la de ellas pueden identificar su grado de fertilidad.

Mientras tanto, las mujeres pueden determinar el estado del sistema inmune del hombre a través de su saliva.

Por lo pronto aquí te compartimos algunos datos reales que se derivan de estos estudios

  • El psicólogo John Bohannon, de la Universidad de Butler descubrió que el 90% de personas recuerdan con más precisión su primer beso mejor que su primera relación sexual.
  • Helen Fisher, profesora de antropología en la Universidad Rutgers encontró que los besos están presentes en más del 90% de las sociedades humanas.
  • En la Universidad Wilfred Laurier se comprobó que las parejas que se despiden con un beso en las mañanas aumentan su esperanza de vida en cinco años.
  • Los psicólogos de la Universidad de Albany señalan en un estudio que 59 por ciento de los hombres y 66 por ciento de las mujeres se alejaron de algún amigo porque al darse un beso, éste no resultó bueno.
  • El biólogo suizo Claus Wedekind encontró que las mujeres resultan más atraídas a los aromas de hombres con un código genético distinto al suyo.

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