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La influencia de la música pop en los adolecentes

La adolescencia es una etapa del desarrollo humano que se caracteriza por estar llena de cambios —tanto corporales como mentales—, un período de la vida donde comenzamos a madurar y emprendemos una búsqueda de inigualables proporciones: la búsqueda de la identidad.

Es durante este período existencial que los seres humanos decidimos establecer algo de distancia con nuestros padres, y nos aventuramos al mundo de frente, dispuestos a generar nuevas relaciones amistosas, apasionarnos por nuevos hobbies, escuchar nueva música y estudiar nuevas disciplinas que nos ayudarán a definir en qué nos queremos convertir cuando seamos adultos mayores.

Si bien es una etapa de mucha emoción, para muchos, la adolescencia también se convierte en una transición llena de incertidumbre, dudas, inseguridades y demás. Buscar quiénes queremos ser, cómo queremos que nos vean y a qué grupo pertenecer, puede convertirse en una de las tareas más difíciles cuando somos adolescentes.

Dentro de todo este panorama, si hay algo con lo que absolutamente casi todos los adolescentes se identifican, son los medios masivos de comunicación. Esta relación se lleva a cabo debido a que los jóvenes sienten que los medios de comunicación (y más recientemente Internet) son espacios hechos para ellos, donde encuentran una gama de identidades disponibles para ser consumidas y apropiadas, que los ayudarán a no sentirse tan perdidos en su búsqueda identitaria.

Así pues, no son pocos los adolescentes que se ven influenciados por los medios de comunicación y encuentran en las estrellas del espectáculo una gama de ídolos a quienes seguir, imitar y admirar. Esto lo podemos observar con mayor facilidad con los artistas de la música pop. ¿Qué adolescente de los 90 no se sintió identificado alguna vez con bandas y artistas como Britney Spears, los Backstreet Boys, N’Sync o las Spice Girls? O vayámonos más atrás, allá por los 80, con Michael Jackson y Madonna.

Si aterrizamos el mismo fenómeno en el Siglo XXI aparecerán los nombres de Justin Bieber, One Direction, Lady Gaga, Rihanna, Beyonce o Lana del Rey, artistas de la música pop que han provocado una ola de sensación y fanatismo tan inmensa que por todos lados podemos ver a chicas compartiendo y coreando sus canciones. Claro que esto no se limita a la música pop, pero en este caso nos vamos a ocupar de analizar sólo la relación entre la adolescencia y este género musical.

Como ya mencionamos, esta etapa del desarrollo humano está marcada por una búsqueda identitaria. Bueno, lo que pasa entonces es que la música pop, al ser un género que llega y se reproduce hasta en los rincones más lejanos del mundo, termina por acaparar más del mercado de identidades adolescentes. Así, hasta en el transporte público uno se encuentra con canciones de Lady Gaga o Beyonce y como lo que más quieren los jóvenes es encajar, pues ni modo, a seguir el nuevo éxito de moda que esté sonando por la radio.

Sobre la música pop también podemos mencionar que se han realizado estudios musicales sobre este género, que han explicado por qué a tanta gente le resultan tan atractivas sus melodías. Lo que estas investigaciones han revelado es que, al tener las canciones pop una progresión tan repetitiva, el cerebro las disfruta más, ya que nuestro sistema nervioso produce una hormona placentera cada vez que se repite un ciclo musical en la escala de una canción.

Así pues, podemos decir como conclusión que la música pop tiene una influencia enorme en los adolescentes por la facilidad con que ésta llega a los oídos de las nuevas generaciones, además de resultar placentera su escucha por lo repetitivo de sus melodías (ni hablar de su característica chiclosa de “pegajosas”).

Ya que hemos comprendido esta relación, nos queda la responsabilidad de educar y orientar a los adolescentes para evitar que terminen siendo víctimas de dicho género musical, pues si bien no hay nada de malo en escuchar una que otra canción de música pop de vez en cuando, convertir éste género musical en nuestro favorito y ser ídolo fanático de las estrellas pop termina por convertirse en sinónimo de una falta de criterio y poca reflexividad de la conciencia. No dejemos que secuestren más identidades juveniles desde los medios masivos, cosa que para el mundo del espectáculo siempre ha sido favorable porque se traduce en mayor rating, y por ende, en más ganancias para las corporaciones mediáticas. 

Dogo Filósofo