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El secreto de las relaciones profundas

Todos quieren tener grandes relaciones. El deseo de estar profundamente conectado a otras personas trasciende las típicas divisiones sociales de clase, cultura y estatus.

Realicé el viaje con un buen amigo

Nos hemos conocido desde que éramos niños, navegando por la pubertad, la preparatoria y nos hemos mantenido muy buenos amigos con el paso de los años. Él estuvo en mi boda y yo estuve en la suya. Nos visitamos los unos a los otros al graduarnos de la escuela y le dimos la bienvenida al mundo a los hijos del otro. Durante nuestro viaje, nos reunimos con otros amigos de nuestra juventud y reímos hasta el anochecer, hasta que nos doliera el estomago recordando historias del pasado.

Lo que noté es que nuestras conversaciones fueron diferentes a lo que son en facebook

He escuchado que facebook es algo así como una recopilación de lo más resaltable de nuestras vidas y cómo es que queremos que los demás nos vean: La gente publica sobre sus buenos momentos, eventos interesantes y logros.

Yo no soy diferente. He compartido fotos lindas de nuestro bebé y ninguna de él haciendo berrinches o negándose a comer sus vegetales. Esa es la naturaleza de las redes sociales, pero no es la naturaleza de las conexiones profundas.

Durante el viaje nuestras conversaciones fueron exactamente lo opuesto

Iban desde novias dejándonos con el corazón roto, hasta episodios de vergüenza pública. No necesito escuchar la humillante historia de cómo fuí embestido por el campeón luchador estatal en un cuadrilátero lleno de pudding de chocolate mientras todo el cuerpo estudiantil se burlaba de mí… pero mis amigos nos se podían aguantar las ganas de recordar ese momento.

Se burlaron de nuevo por aquella vez en la que se me quebró la voz mientras dirigía a un grupo en una canción y por no ser aceptado en la universidad que había escogido.

Por supuesto, yo tambien conté bastantes historias.

No todo fueron momentos vergonzosos

Recordamos nuestras desventuras con legalismo durante nuestros primeros años mientras aprendíamos sobre dios. Recordamos haber compartido lágrimas como adultos y haber liado con traiciones, expectativas no alcanzadas y retos como padres. Nunca discutimos nuestras calificaciones, logros profesionales o premios que hemos ganado. En un momento serio, mi amigo sonrió y dijo, ¨Hemos aguantado la vida juntos¨.

Creo que las grandes amistades sobresalen más a través de una serie de buenas interacciones.

Lo que realmente construyó nuestra amistad fueron los momentos difíciles y dolorosos

Estábamos los unos con los otros cuando las cosas no iban bien y cuando cometíamos grandes errores. En sí, nuestra amistad se forjó por el fuego de los retos y la felicidad de los logros… y ese es el secreto.

Parecería contraintuitivo que las relaciones exitosas se tratan más sobre ser auténtico que mantenerlo todo en su lugar. La intimidad llega más rápido cuando nos movemos más allá de las relaciones formales hacia la vida real.

No todas las relaciones deben de ser profundas o duraderas, pero la mayoría deberían de serlo. Deja caer la pretenciosidad y deja que la autenticidad se alse mientras forjamos relaciones más profundas.

Aguantemos la vida juntos.

Baudilio Sosa Mayonga