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¿Qué es lo que realmente le pasa a tu carrera cuando tienes un bebé?

No tienes que embarazarte (o algo que se le parezca) para imaginarte cómo es que tener niños puede afectar a tu trabajo. Algunas mujeres se preocupan tanto que "lo dejan todo, antes de dejarlo", como Sheryl Sandberg escribió en Vayamos adelante, negando ascensos o proyectos grandes (y los grandes cheques que vienen con ellos), por miedo a que no serán capaces de atenderlos después. Si sientes curiosidad sobre tener hijos, aquí está la verdadera alegría, dolor, culpa y gloria de trabajar y al mismo tiempo siendo madre:

"Tener un bebé me hizo amar mi trabajo aún más." - Lindsay Timlin, 34 años, abogada corporativa, Nueva York

"Para mi es una regla trabajar 60 horas a la semana, así que recorté gastos después de tener a mi hijo, pero hoy aprecio a mi carrera mucho más de lo que pensé que llegaría a hacerlo. Sigo siendo la misma persona que necesita una estimulación intelectual y triunfos personales. Ya no puedo desvelarme en la oficina y eso es algo positivo. Mi nueva vida es irme temprano, salir con mi hijo y trabajar después de que se va a dormir. Quiero demostrarle lo maravillosa que puede ser la vida cuando trabajas duro, tienes el trabajo de tus sueños y lo haces de la manera correcta".

"Me convertí en una fuerte negociadora." - Cecilia Pagkalinawan, 42 años, fundadora y directora general de appLOUD, Nueva York

"Cuando me embaracé, siendo madre soltera hace 13 años, era una consultora independiente. Obtuve un trabajo de tiempo completo rápidamente porque sabía que debía hacerme cargo de mi hijo. No había otra opción. Pasé mucho tiempo lejos de él los primeros años, él nos llamaba a su niñera y a mi 'mami'. Me establecí y me volví una buena negociadora con empleadores potenciales porque sabía que me necesitaba más tiempo con él. Antes de aceptar un trabajo, me aseguraba de que no me tuviera que levantar antes de las 9 a.m. o viajar más de cuatro veces al año.

"Me di cuenta que necesitaba un descanso." - Blair Fillingham, 34 años, consultora de ventas, Seattle

"Era la directora de ventas en Microsoft cuando tuve a mi primera hija y estaba decidida a probar que podría ser una super mamá. Eso incluía llevarla conmigo, a partir de los 6 meses de edad, a viajes internacionales para seguir amamantándola. Estaba totalmente exhausta. Después de dejar mi trabajo, cuando volví a la maternidad con mi segunda hija, decidí no apresurarme a regresar al trabajo. Me di cuenta de que era adicta al trabajo. Ahorré lo suficiente para descansar durante un año. Cuando comencé a trabajar por primera vez, me propuse una meta financiera de tener suficiente dinero en el banco para cuando llegara a tener niños, para darme flexibilidad. Lo considero un seguro en caso de que el instinto maternal triunfe sobre las ambiciones personales. Ahora estoy creando un fuerte vínculo con mis hijas, enseñándoles yoga y haciendo consultas como trabajadora independiente. Estoy pensando en regresar a trabajar en alguna compania el siguiente año. La autoconciencia que he ganado me hará una empleada mucho más valiosa cuando lo haga."

"Tener un bebé me hizo sentir atrapada". - Anónimo, 37 años, periodista de entretenimiento, Nueva York

"Pensé que me sentiría culpable al dejar a mi hijo en la guardería pero nunca lo sentí. Creo que es bueno para él convivir con otros niños. Lo más difícil es algo que nunca he considerado: sentirme atrapada en un trabajo que no me presente retos. Si cambiara de trabajo ahora, con un niño de 18 meses y otro en camino, no me pagarían beneficios de ausencia por maternidad o tendría proteccion laboral por ausencia familiar, las cuales sólo aplican después de un año de trabajo y en compañías con más de 50 empleados. Lo frustrante es que no veo  a ninguno de mis colegas hombres batallando por estas cuestiones, ellos cambian de trabajo cuando quieren."

"Desearía poder ganar lo suficiente para quedarme en casa." - Solanlly Saglimbene, 34 años, maestra de guardería, Nueva York

"Desearía ser una de esas mamás que se quedan en casa pero tuve que regresar al trabajo debido a… las deudas. Yo y mi esposo, quien es un trabajador social, no ganamos el ingreso suficiente para pagar la guardería donde trabajo, pero tengo un descuento de empleado. Así que durante 3 años, he traído a Kaylee conmigo (ella va a una clase diferente de las que yo imparto). El primer día rompí en llanto, diciendo: 'yo debería de cuidar de mi niña, no alguien más'. Poco a poco, me acostumbré a ello. Estoy embarazada otra vez y será mucho más complicado esta vez. Durante mi primer embarazo, me hacía cargo de niños de 3 años . Ahora estoy con los de un año, por lo que tengo que agacharme, levantarlos y cambiar pañales. Vale la pena porque estoy mirando a mi hija crecer. Ya puede decir oraciones completas. Incluso sabe deletrear su nombre. La escuela la ha ayudado."

Ovidio Toro Griego