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¿Por qué nos gobiernan los peores? y ¿Cómo gobiernan?

Recientemente se realizó la “encuesta Latinoamericana de Corrupción”, llevada a cabo por Miller & Chevalier, junto con Brigard & Urrutia Abogados y otras 12 destacadas firmas de abogados que representan un total de 19 países de la región.

Dentro de los resultados destacados que arrojó esta encuesta tenemos que: El 77% de los encuestados creen que las leyes de anticorrupción de su país no son efectivas; el 92% de los encuestados asocian de forma moderada o significativamente a la corrupción con los partidos políticos y un 93% de los encuestados dijo lo mismo sobre las empresas estatales. De las mayores economías (superiores a US$ 100 MM en PBI) Argentina, Brasil, México y Venezuela son vistas como las más corruptas de la región.

Con escándalos de alto perfil, que con frecuencia ocupan los titulares en los medios de comunicación como el “Lava jato” en Brasil o el de “Caprecom” en Colombia, la corrupción en América Latina continúa debilitando la confianza en las instituciones políticas de la región y generando un efecto corrosivo en la integridad de sus mercados.

No sorprende que las gentes de las clases populares de los Países de la región sostengan que hoy nos gobiernan los peores. De hecho, alguna vez oía que en estas circunstancias de corrupción generalizada, no podemos esperar ser gobernados por los mejores, sino por los más mediocres. Yo le agregaría que un país gobernado por mediocres nunca podrá ser exitoso. Así las cosas, el resultado inevitable de la cultura y de la ilegalidad que reina en nuestra clase política será la profundización de una decadencia de la corrupción que podría degenerar en una kakistocracia.

Pero, ¿Qué es una kakistocracia?

La definición corta sería que la kakistocracia es el gobierno de los peores. La definición larga sería que la kakistocracia es un estado de degeneración de las relaciones humanas en que la organización gubernativa está controlada y dirigida por gobernantes, que van desde los ignorantes hasta los inescrupulosos. Así mismo, se ha caracterizado por la tendencia a la mediocridad en la función pública, donde se aparta a los mejores y se alaba a los peores.

No obstante, la kakistocracia no es la única forma de perversión de la democracia; de conformidad con el filósofo griego Aristóteles, la demagogia era la degeneración de la democracia, y la oligarquía, la degeneración de la aristocracia. La concepción aristotélica de las formas de gobierno no incluía la kakistocracia, que también es oligárquica, pues concentra el poder en unos pocos.

Me pregunto si estos gobiernos conformados por los peores o los más mediocres suceden exclusivamente en Latinoamérica, en los países del tercer mundo y en estos tiempos.

Bueno, la respuesta clara es que la kakistocracia no es un fenómeno político endémico de los países del tercer mundo y mucho menos de estos tiempos; de hecho, el término fue utilizado por primera vez en Inglaterra, a principios del siglo XIX.

Pero, ¿Será que las dinámicas políticas de los países de nuestra región han derivado en regímenes kakistocráticos?

En los últimos veinte años, todos vimos ascender al poder líderes carismáticos y populistas en Venezuela, Nicaragua, Argentina, Honduras, Guatemala, Bolivia y Brasil. Estos gobiernos sembraron el resentimiento en las clases populares mediante el ofrecimiento de una dicotomía en la que unos "buenos" (los pobres, los miembros del gobierno y sus aliados) combaten contra los "malos" (los empresarios, los partidos de oposición, y enemigos tanto internos como externos). Ésta versión maniquea de la realidad y polariza el estado de opinión, creando enemigos o adversarios entre vecinos, familias y compañeros de estudio y de trabajo.

Estos gobiernos tienen en común el profundo desprecio que sienten por la libertad de expresión y tratan de cooptar o perturbar el libre ejercicio de las funciones de las demás ramas del poder público, particularmente de la Justicia. La política comercial en estos gobiernos es arbitraria y termina limitando las libertades económicas de los ciudadanos. La política diplomática es conflictiva, además son proclives a tener una marcada dependencia de un clientelismo inescrupuloso voraz.

Por lo general, los individuos más capaces y preparados no comparten esta manera clientelista de gestionar la cosa pública, y a medida que avanzan los proyectos populistas y demagógicos de estos gobiernos, pues sólo consiguen reclutar a aquellos con menor preparación y principios, pero con una gran ambición. Así, la idoneidad tiende a ser reemplazada por la lealtad incondicional.

Como cosa curiosa, todos estos gobiernos de la región promueven un proyecto socialista. Aunque dicho sea de paso, el clientelismo, la corrupción y falta de institucionalidad no son fenómenos exclusivos de los proyectos políticos de izquierda, también los populismos de derecha recurren a estas vergonzosas prácticas.

En el año de1944, el premio Nobel de Economía, Friedrich Hayek, publicó un libro titulado “El camino de servidumbre”, que dedicó a los socialistas "de todos los partidos". Allí, éste brillante pensador austríaco señaló que la libertad es indivisible y que la pérdida de la libertad económica lleva inexorablemente a la pérdida de la libertad política. Otro mensaje importante de esta obra es que la concentración del poder es la principal amenaza a la libertad individual. Un sistema donde funciona libremente la competencia tiende a distribuir el poder, mientras que uno basado en la planificación y el control estatal de la economía tiende a concentrarlo, por lo cual inevitablemente degenera en el autoritarismo y la corrupción. Es decir, la servidumbre y la kakistocracia.

Como bien explica Hayek, si un líder democrático se propone planificar la vida económica de una sociedad, pronto enfrenta una disyuntiva: Asumir poderes dictatoriales o abandonar sus planes de planificar todo. Si opta por la primera alternativa, es decir el colectivismo, atraerá a su seno a los individuos más inescrupulosos y menos respetuosos de los derechos de los demás. Mejor dicho, aquellos que prefieren utilizar la autoridad en vez de la persuasión y la arbitrariedad por sobre las reglas de juego imparciales y la ley. En otras palabras, la kakistocracia. 

Sergio Augusto Alvarez Vargas

Comments

Fadme     21 December 2016

Así es, nuestro país y las posiciones de gobierno en general se sustentan en nepotismo donde la calidad del trabajo pasa a segundo termino.

Sergio Alvarez     28 December 2016

Me alegra que te haya gustado, puedes encontrar contenidos similares del mismo autor que desarrollan varias de las ideas acá expuestas

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