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Calambures con albur: cómo insultar sin morir en el intento

Cuenta una ancestral anécdota que el poeta y narrador español Francisco de Quevedo fue incitado a insultar a la Reina Isabel de Borbón.

El asunto era sencillo, había que llamar a su majestad “coja”, enfatizando el defecto físico de la soberana, y salir vivo del palacio real. Si lo hacía, uno de sus amigos le recompensaría con una jugosa apuesta.

Era conocido que la esposa de Felipe V detestaba que se hiciera alguna alusión a su cojera, mucho menos que se utilizara para la mofa. La ira real solía desatarse contra quien se atreviera siquiera a mencionarla. Quevedo, sin embargo, aceptó el desafío.

A los pocos días, el afamado poeta recibió una invitación al palacio. Acudió engalanado con sus mejores ropas y portando dos flores.

Al presentarse ante la soberana, hizo la gentil genuflexión y le presentó ambas flores diciendo: “desconociendo su flor favorita, entre el clavel y la rosa su majestad es coja”.

Hábil en la retórica, el escritor eligió una de las figuras que usamos comúnmente cuando queremos complicar nuestros textos para que suenen agraciados: el calambur, que consiste en la unión de dos o más palabras, separándolas en el lugar menos habitual.

Por supuesto, al pronunciar la frase Quevedo no hizo notar la pausa, para que se escuchara “escoja” y poder salir campante y enriquecido del reto.

Como Quevedo, la mayor parte de los ingeniosos escritores de la Época de Oro de la literatura española usaron esta figura para insultar elegantemente a otras personas.

Aquí te presentamos algunos calambures famosos, que te darán algunas ideas para insultar a tu jefe sin correr el riesgo del despido.

  1. “El dulce lamen tarde dos pastores”. Garcilaso de la Vega en Eglóga, para burlarse del lamentar de los personajes de su composición.
  2. “A este lo pico, lo pico yo”. Luis de Góngora y Argote, hablando de Lope de Vega, a quien se conocía como Lopico, con quien sostenía frecuentes enfrentamientos. 
  3. “Si el Rey no muere, el reino muere”.  Alonso de Mendoza.
  4. “¿Conque dice que es conde? Querrá decir que esconde”. Benito Pérez Galdós en El Caballero Encantado.
  5. “Castilla, París, tea, dado / amor, osa, lamas, cara”. Francisco de Isla.

Recuerda: son calambures y traen albur, te desafiamos a encontrar dónde deberían estar las verdaderas separaciones.

Roedor de Lencería

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