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La prueba más clara de que tu trabajo te está matando

Desde hace décadas, se le ha recomendado al trabajador moderno tranquilizarse,  desestresarse, relajarse. Los médicos relacionan las jornadas de trabajo prolongadas y la presión laboral con la enfermedades del corazón, presión alta, depresión y derrames cerebrales. Dichas consecuencias pueden  parecer fatales. En Japón, el gobierno compensa a las familias de los trabajadores que se desgastan o se suicidan por el trabajo. Los Japoneses llaman a esto fenómeno karoshi o muerte por sobrecarga laboral.

Sin embargo hasta el momento, se ha vinculado la conexión entre la tensión laboral y la mala salud, no sabemos si los trabajos estresantes provocan directamente el deterioro de la salud. Las encuestas muestran que las personas que trabajan más son más propensas a sufrir de hipertensión y tienen más probabilidades de experimentar un derrame cerebral. La explicación biológica más convincente: Ambos problemas de salud son síntomas de estrés y falta de sueño.

Pero ¿y si no es a causa del trabajo? ¿Qué pasa si de manera natural la gente obsesiva o ansiosa tiende a tener trabajos en los que son forzados a trabajar demasiado? ¿Qué hay de las personas que se ofrecen para hacer tiempo extra pues necesitan dinero para resolver alguna crisis en su vida? La conexión entre la mala salud y el exceso de trabajo, por sentido común como parece, no es muy clara. 

Recientemente, los economistas de Purdue y la Universidad de Copenhague hicieron el intento de aclarar dichas preguntas. Se centraron en las fábricas danesas donde hubo un aumento inesperado en las ventas por los cambios en la demanda extranjera o los costos de transporte entre 1996 y 2006. Tal cosa implicó un conjunto de experimentos naturales. Las compañías de exportación de repente tuvieron mucho más trabajo por hacer, muchas cosas que vender. Esto provocó presión en los empleados quienes se volvieron significativamente más productivos pero también empezaron a tener más problemas de salud.

“La literatura médica muestra que las personas que trabajan más horas tienen peores problemas de salud, pero tratamos de distinguir entre la casualidad y el vínculo” dijo Chong Xiang profesor de economía en Purdue y coautor del artículo junto con David Hummels y Jakob Munch. Se lanzó un proyecto esta semana por la Oficina Nacional de Investigación Económica.

Este tipo de estudio sólo se podía hacer en un lugar como Dinamarca, donde el sistema de salud de pagador único tiene un registro de las visitas al doctor y recetas médicas de todo el mundo. Los investigadores encontraron que las mujeres en las empresas en las que hubo un auge de exportaciones, después se les trató por depresión severa y debieron tomar medicamentos para ataques al corazón o derrame cerebral. Tanto para hombres como para mujeres también hubo un aumento de lesiones graves  en el puesto de trabajo.

El efecto a la salud se relaciona con la cantidad de presión a la que se enfrentó la empresa. Si los factores externos causaron el aumento de las exportaciones de la empresa, digamos, de un 10 por ciento de empleadas el 2,5 por ciento fueron propensas a ser tratadas por depresión severa y un 7,7 por ciento más propensas a tener un ataque cardíaco o estar medicadas. En contexto, alrededor del 4 por ciento de las mujeres en general eran tratados por depresión severa y 1 por ciento de las mujeres por ataque al corazón o medicación por derrame. Dichas situaciones no son comunes, pero la tensión laboral causó un bache medible, un incremento significativo prevalente. Los investigadores no están seguros de por qué los hombres no se vieron afectados, pero podría tener algo que ver con cómo las mujeres son más propensas a derrames en general o depresión en su vida. Y puede que los hombres enfermaran en formas que los investigadores no pudieron observar.

En las empresas que experimentaron mayores aumentos en las exportaciones, la tasa de lesiones graves también subió. Estos fueron accidentes en el lugar de trabajo lo suficientemente graves como para merecer un pago del seguro por parte del gobierno danés. (Tales casos son raros, aproximadamente 4 de cada 1.000 trabajadores). Si se organizan las empresas por la magnitud de las exportaciones que experimentaron y se centra en la parte superior del 25 por ciento, estas firmas excepcionalmente ocupadas registraron un aumento del 28 por ciento en lesiones graves, que se traduce en alrededor de 1 lesión muy grave por cada 1.000 trabajadores. La mayoría de estas lesiones parecía estar concentrada en posiciones que requieren trabajo físico, no de trabajos de oficina.

Los investigadores encontraron patrones interesantes que involucran los días de enfermedad. En la mayoría de las empresas, los empleados tomaron menos días libres por enfermedad después del mejoramiento de la empresa, lo que indica que se sentían presionados por ir incluso si no se sentian bien.

Pero en las compañías que estaban excepcionalmente ocupadas, las que disfrutaron el aumento en la categoría de exportación en un 25 por ciento, el número días de enfermedad por persona aumentó, un 14 por ciento hombres y 24 por ciento en mujeres. En dichos lugares, parece que la presión era demasiado y el exceso de trabajo hizo que la gente enfermara mucho como para ir a trabajar.  (Los investigadores se centraron en los días de enfermedad que se produjeron junto con una visita al médico o medicamento con receta.)

Debemos ser siempre atentos a los estudios que confirman nuestras suposiciones, aquí la conclusión se alinea con décadas de investigación médica, desde hace tiempo se sabe que la sobrecarga de trabajo y el estrés se asocia con la mala salud; era poco ético realizar un estudio para demostrar que una situación es la causante de la otra.

En tal caso, se puede culpar (o agradecer) a la mano invisible por hacer el trabajo sucio. Las variaciones aleatorias en economías extranjeras ofrecieron la oportunidad de observar lo que pasa cuando de repente los trabajadores están más ocupados. Aunque este estudio se enfocó en el sector de fábricas Danesas, abarcó a empleados y oficinistas, por lo que los resultados fueron generales: Trabajar muy duro causa problemas de salud. Nuestro trabajo nos mata.

Baudilio Sosa Mayonga