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Economía local: por qué vale más gastar en productos y servicios del entorno inmediato

Ir al supermercado es la cosa más cotidiana hoy en día, pero detrás de esta práctica de todos los días hay más que un simple intercambio de servicios o productos. La adquisición de los mandados, enseres y víveres en la tienda es una práctica que tiene consecuencias más allá de nuestra vida inmediata porque la economía también está implicada dentro del proceso.

Aunque puede parecernos un acto muy inocente, las compras en una cadena de tiendas tiene ventajas y desventajas inmediatas y otras que se llevan un poco más de tiempo. Si bien no puede decirse que los supermercados movilicen únicamente a una economía extranjera, pues a fin de cuentas los empleados y proveedores sí son mexicanos en su mayoría, es verdad que las repercusiones dentro del campo económico benefician más a intereses y acciones provenientes del extranjero.

Claro, hay muchas ventajas inmediatas que traen los supermercados: muchas veces es el lugar que más cerca de casa nos queda y otras es el único establecimiento que surte cierto tipo de productos que en otros lugares no encontraríamos. Un ejemplo de esto se encuentra en el menú tan variado e internacional al que algunos estamos acostumbrados. Consumir sushi no fue una práctica habitual hasta hace unos años y, aunque sean deliciosos, los kebabs árabes o los gyros griegos tampoco eran degustados por nuestros abuelos.

Ahora bien, si bien es cierto que la industria trasnacional de alimentos y proveedores de servicios de víveres nos ha traído grandes beneficios, el consumo de productos o servicios de grandes empresas trasnacionales no puede compararse con el consumo local a nivel económico o de calidad de productos. Pero, ¿qué es el consumo local? Siguiendo con el ejemplo de la comida, puede decirse que el consumo local implica, independientemente de las raíces u orígenes culturales del producto o servicio, un movimiento económico en el entorno social inmediato.

Dicho de modo un poco más sencillo, el consumo local es aquel en el que los proveedores de servicios o productos son residentes y ciudadanos del país en que vivimos. La actividad económica de estos proveedores es parte del mismo entorno económico en el que estamos nosotros y, preferentemente, viven en las mismas zonas en las que nosotros lo hacemos. Como consecuencia, el consumo local mantiene la economía cercana activa y brinda unos cuantos beneficios más.

Al realizar el consumo local de materias primas o alimentos base, por ejemplo, se reducen costos económicos pues no deben pagarse gastos de transporte de la mercancía. Al mismo tiempo, el consumo local representa un descenso en la huella de carbono o costos ecológicos pues, al no necesitar de transporte o de procesos de conservación, se reduce el consumo de energías y aditivos así como la producción de bióxido de carbono durante el traslado.

Otra de las ventajas que presenta el consumo local es que al estar más cerca de los productores conocemos más información sobre aquello que adquirimos. Esto en ciertos casos puede ser muy valioso, pensemos por ejemplo en una persona alérgica al gluten: en la mayor parte de los casos el pan procesado contiene gluten, aún el que venden en la panadería recién hecho. Entonces, las únicas maneras en las que podrían consumir pan con seguridad los alérgicos al gluten serían: a) adquiriendo las materias primas y haciendo su propio pan, o b) comprando el pan a un productor local.

Ya sea que se tome una u otra decisión, lo que es seguro es que será mucho más probable, y confiable, encontrar los ingredientes libres de gluten con un productor local y no en una tienda de autoservicio. Adicionalmente, el consumo local suele generar empleados más felices pues muchas veces los vendedores son los mismos empresarios y no gente contratada para atender el negocio de alguien más con sueldos miserables. Unas cosas más, como el consumo de productos orgánicos, son más bien valores añadidos y más difíciles de comprobar. Lo que sí es seguro, es que el consumo local es mucho más benéfico en varios aspectos de nuestras vidas, por eso vale la pena que al menos le den una oportunidad.

Elisa E.

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