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Un canto, un vuelo, una esperanza

No importa donde te encuentres, por lo menos en cada ciudad cuando amanece o atardece puedes escuchar al menos una ave cantar. Si no eres muy amante de las aves te podemos decir que las aves son muy importantes para nosotros como humanos, así como para el ambiente, ¿por qué? A continuación te mostraré algunas de las razones más importantes.

Para empezar, las aves llevan a cabo actividades que cumplen distintas funciones en el ecosistema, ayudan a mantener algunas poblaciones de insectos, dispersan distintos tipos de semillas y frutos, además de intercambiar energía entre distintos ambientes ya sea en el mar o en la tierra. El investigador Berlanga y colaboradores que participaron en la publicación de Aves de México, mencionan que actualmente ocupamos el onceavo lugar al contener una gran riqueza de especies de aves, con una presencia de aproximadamente 1,107 especies que corresponden al casi 11% de todas las que existen en el mundo.

La gran cantidad y variedad de formas, colores, plumajes y cantos que las caracterizan, han generado un vínculo cultural, social, artístico y económico para el hombre. Tan sólo en México las aves han sido descritas en códices de culturas antiguas, representando símbolos y deidades que marcan los rumbos en distintas civilizaciones y ocupan actualmente parte del orgullo nacional al ser invocados en banderas, monedas e imágenes.

Las distintas especies que podemos encontrar en México son realmente asombrosas. Un ejemplo un poco lamentable son los pericos, los cuales han sido sujetos a una gran explotación y comercialización ilegal que los ha colocado en peligro. La amenaza sigue presente pues son capturados en parte por la característica de que aprenden a imitar sonidos humanos atribuyéndolos como animales de compañía. Irene Pepperberg del Departamento de Psicología de la Universidad de Harvard, menciona que los pericos verdes comparten muchas habilidades cognitivas y de comunicación con los humanos, en algunas pruebas las habilidades de procesamiento son comparables con niños humanos de 5 o 6 años, esta característica puede ayudarnos a entender cómo el aprendizaje vocal y la interacción social puede generar distintos procesos para llegar a sistemas complejos de comunicación, lo que nos lleva a pensar que quizá estén encerrando al equivalente de un niño de cinco años y destinándolo a la soledad.

Así mismo también las aves nos cuentan cómo estamos afectando nuestro mundo y las repercusiones que existen. Peter Frederick del Departamento de Ecología de Vida Silvestre y Conservación en Estados Unidos y sus colaboradores, recolectaron durante seis años plumas de una garza llamada científicamente Ardea alba en colonias de agua dulce en los pantanos del sureste de Florida y en una variedad de colonias a través de la Península de Florida, donde también incluyeron a un ibis blanco (Eudocimus albus). Lo que encontraron es que existían concentraciones altas de mercurio en las plumas de las aves que se encontraban en las zonas inundadas, con respecto a las que se encontraban en la costa; también observaron que cambiaba con respecto al tiempo pudiendo ser debido a que disminuía la entrada local de contaminantes.

Las aves nos ayudan intrínsecamente a comprendernos y ver pausadamente lo que ocurre con nuestras acciones. Rubén Álvarez y Ian MacGregor de la UNAM, realizaron un estudio para ver como se encontraban representadas la diversidad de especies de aves en un ambiente urbano, este estudio lo llevaron a cabo en el suroeste de la Ciudad de México, observando las aves que eran residentes. Lo que encontraron es que se encuentran agrupadas de acuerdo al uso de la tierra, mostrando que la cantidad de especies disminuye con la urbanización, que provoca que aumente la población de sólo algunas especies de aves, esto puede ser usado como herramienta para llevar a cabo acciones de planeación urbana.

Las ciudades no sólo inciden en cuantas aves podemos ver, Hans Slabbekoom y Ardie den Boer-Visser de la Universidad de Leiden en Holanda, realizaron un estudio para ver como la presión de las grandes ciudades podía cambiar el comportamiento en canto de las aves, tomando como ejemplo a la especie Parus major encontraron que los sonidos son diferentes de los bosques con respecto a las de la ciudad, ya que estos sonidos usualmente los usan para defender su territorio y en los procesos de atracción, estos se vieron afectados ya que los de la ciudad son más fuertes y cortos que los que provienen del bosque.

Espero que ahora que escuches cantar a las aves en la mañana o en la tarde y las mires volar, sepas que quizá está compartiendo algo contigo.

Jorge Sánchez

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