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Las 7 madres más raras del reino animal

Mamás, todos las tenemos y todos las necesitamos. Aun así, algunos animales tienen una idea ligeramente diferente de lo que significa ser una buena madre. Desde madres que convierten sus cuerpos en alimento hasta otras que animan a sus crías a ser caníbales, aquí están las técnicas de crianza maternal más raras de la naturaleza:

Gallinas

Las mamás gallinas se toman sus deberes muy en serio. Crear una infinita cantidad de carbonato de calcio en las cáscaras de huevo es una tarea difícil, así que si no obtienen suficiente calcio en sus dietas, disuelven sus propios huesos para crear las cáscaras para los polluelos. Esa sí que es una forma tremenda de perder los kilos del embarazo.

Cucús

Los cucús han encontrado una forma única de hacer que los vecinos lleven a cabo la difícil tarea de criar a los chamacos. Las mamás cucús ponen sus huevos en los nidos de otras aves. Al hacer esto, las cucús engañan a la otra ave, la cual por lo general es una especie más pequeña, para que tome la difícil tarea de crear al pequeñuelo. Usualmente la cría cucú eclosiona primero y crece más rápido, lo que fuerza a que los demás pollitos caigan del nido, matándolos. Entonces obtiene toda la atención de sus padres adoptivos y así tiene más oportunidad de sobrevivir.

Hormigas saca sangre

La pequeña hormiga Adetomyrma, residente de Madagascar y que está en peligro de extinción, tiene una forma extraña de mostrar su amor a sus nenes. Las hormigas practican algo conocido como “Canibalismo no destructivo”. Cuando la reina de la colonia da a luz a las larvas, ella y sus trabajadoras muerden hoyos en sus pequeños bebés para alimentarse de su hemolinfa, el fluido de su sistema circulatorio (que sería la sangre de los mamíferos). Los científicos no pueden explicar exactamente porque estas hormigas hacen eso. Las hormigas tienen un comportamiento social de transferirse fluidos la una a la otra, cosas de hormigas,  asi que quizás estén practicando una forma rudimentaria de ese comportamiento. Las hormigas bebés no mueren, pero succionar la sangre de los jóvenes es una forma extraña de mostrar afecto.

Ballenas grises

A veces, las madres en la naturaleza se toman muy en serio eso de proteger a sus hijos. Las ballenas grises del Pacífico migran cientos de kilómetros desde las frias y ricas en Plankton aguas Árticas hacia las  relativamente bajas en nutrientes lagunas tropicales de la costa de México, donde dan a luz. Mientras que el viaje lleva a las ballenas grises lejos de un suministro rico de alimentos, el vecindario al sur está libre de orcas peligrosas (prefieren las aguas frías) que de otra manera cazarían a los recién nacidos. También les da a los recién nacidos tiempo para alimentarse de la leche increíblemente rica de sus madre (con un porcentaje de grasa del 53%) y construyen una capa de cebo aislante antes de que tengan que dirigirse al helado Ártico. Cómo los osos, las madres ballena pasan hambre durante meses mientras todavía producen la leche alta en calorías necesaria para sus bebés. Durante este tiempo pueden llegar a perder hasta ocho toneladas de peso.

Arañas

Para muchas arañas, el acto de la reproducción señala el fin de sus días, ¿se acuerdan de la Telaraña de Charlotte? Para muchas de las especies de arañas Stegodyphus, el amor maternal va incluso más allá que solo cuidar el nido. Las hembras atan los capullos de sus huevos a sus telarañas y los cuidan hasta que sus bebés eclosionan. Una vez que lo hacen, la madre sigue alimentándose, pero regurgita la mayoría de sus comidas cómo una sopa nutriente para su descendencia mientras que las crías siguen la telaraña de su madre.

Cuando los bebés cumplen el año de edad, la madre araña se tira de espalda permitiendo que sus crías la escalen y la asesinen al inyectarle su veneno y enzimas digestivas a su cuerpo y así hagan un banquete de ella. Después de que las crías se han alimentado de ella, se vuelven los unos contra los otros y canibalizan cuantos de sus hermanos sean posibles antes de dejar la telaraña de su mamá. Las cenas navideñas posiblemente se vuelven más incómodas después de ese tipo de crianza.

Piojos de mar

Y ya que hablamos de un embarazo doloroso… El piojo de mar, que se pega a los pequeños peces, tiene soportar a hombres que preñan hasta 25 hembras a la vez. Y ahí no acaba ¿la peor parte? Para el momento en el que ya está lista para dar a luz a miles de bebés pulgas, ella se sienta muy serena mientras que los bebés mastican sus entrañas para emerger al mundo.

Rana venenosa

La pequeñita rana dardo venenosa hembra, literalmente va de aquí a allá cuando se trata de sus deberes maternales. Después de echar hasta cinco huevos y observar cuando eclosionan, la rana dardo venenosa carga a sus renacuajos, uno a uno, en su espalda, desde el piso de la selva hasta árboles de más de 30 metros de altura. Después de subir a sus bebés hasta las copas de los árboles, la rana entonces encuentra piscinas individuales de agua en hojas para cada renacuajo, armando cuartos de bebé seguros e individualizados. Pero ese no es el final de sus deberes de super mamá. La mamá rana entonces alimenta a cada uno de sus renacuajos con sus propios huevos sin fertilizar durante el transcurso de seis a ocho semanas, lo que le permite a esos renacuajos crecer en ranas juveniles sin tener que comerse la una a la otra. ¿Qué? ¿Otra vez huevos?

Taciana Bañuelos Sauceda

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