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Algunos empresarios se hacen pero la mayoría nacen. ¿Tú naciste para ser uno?

Iniciar un negocio es física y emocionalmente difícil. Dudas, ansiedad, desesperación, todo empresario lidia con estos sentimientos. Entonces ¿por qué los fundadores de compañías están dispuestos a enfrentar la vulnerabilidad, los altibajos emocionales y el riesgo de fracasar en forma pública y privada?

Fácil. Son independientes. Son visionarios. Son determinados. Y están formados de manera diferente. Para ellos el espíritu emprendedor no es una opción, es un llamado.

Puesto que:

1. Ellos no eligen, sino crean opciones.

La mayoría de la gente solo elige de la Columna A o de la Columna B. Los empresarios observan la Columna A y la B e inventan una Columna C.

Como dice Jon Burgstone: "Cada vez que quieras tomar una decisión importante, hay dos alternativas. Puedes ver la  variedad de opciones que se presentan, elige la mejor opción disponible e intenta ajustarla."  

O puedes hacer lo que hace el verdadero empresario: Averigua cual es la mejor opción posible y hazla disponible. Así es como los empresarios con frecuencia crean lo increíble, porque para ellos, la palabra opción no tiene el significado que todos piensan.

2. La voz en su cabeza es más fuerte que cualquier otra voz.

Puede que otros duden, critiquen, juzguen, desacrediten y desaprueben. Que no te importe, tú puedes ver todas las razones por lo que ellos están: no bien ni mal, sólo es información. Así que revisa bien esa información y conserva lo que te es útil. Ignora lo demás.

¿Por qué? Porque debes respetar las opiniones de los demás pero creer en tus ideas, tus habilidades, tu voluntad, tu perseverancia y tu dedicación. Creer en ti mismo. Eso hace que vivas tu vida a tu manera no a la de los demás.

3. Creen que jugar el juego es más importante que ganar o perder.  

Los empresarios preferirían fallar por sus propios términos que tener éxito por términos ajenos. Preferirían alcanzar su propio futuro que dejar su futuro en manos ajenas. Creen que es mejor arriesgarse que no hacer nada.

Seguro, quieres ganar. Estás hecho para ganar. Pero quieres cambiar las reglas, crear tu propio campo de juego y ganar el juego que quieres jugar. Ya que ganar un juego al que eres forzado a jugar se siente como perder.

4. Disfrutan al tener éxito con los demás.

El talento obviamente es importante pero la habilidad para trabajar con otros es dejar fuera el egoísmo, y hacer sacrificios individuales cuando es necesario, es la única forma de que un equipo tenga éxito.

Esa vibra sólo se da si viene desde arriba. Y es así por lo que los empresarios se enfocan en lo individual en vez de la posición, más importante que la jerarquía es tener felicidad y éxito a través del éxito y felicidad de otros.  

5. La autodisciplina es irrelevante pues ellos no pueden esperarse para hacer todo que los ayuden a cumplir sus metas.

La disciplina usualmente dificulta el encontrar una manera de hacer las cosas que debes hacer. Ellos tienen sueños y metas y saben que cada tarea que completen los lleva un paso más cerca para de cumplirlos.

Es por eso que los empresarios se pueden divertir haciendo incluso la más aburrida de las taresas. Cuando hay una clara visión de lo que haces y a donde te quieres dirigir, el trabajo ya no es solo trabajo.

El trabajo es emocionante, gratificante. Un trabajo, cuando es significativo y gratificante, es vivir.

6. Ellos no solo quieren adquirir una habilidad y después vivir de manera rutinaria.  

Algunas personas trabajan para adquirir cierta habilidad o alcanzar una posición en la que puedan estar relajados, cómodos con sus habilidades y conocimiento. Ellos han trabajado muy duro y ahora están satisfechos (Eso no es algo malo; toda definición de éxito debería ser diferente para cada quien.)

Pero los empresarios tienden a despreciar la satisfacción que brinda una habilidad adquirida. Ellos odian la comodidad que trae consigo un logro. Ven las habilidades adquiridas como una base para adquirir más habilidades. Ven los logros como una plataforma para obtener más logros.

Los empresarios pagan sus cuotas y quieren seguir pagándolas. Se ven en el espejo y piensan, "Bien… pero ¿qué has hecho últimamente tú por mi?"

Y salen a hacer más.

7. Les agrada ver a otra gente alcanzar sus metas.

Trabajar para una empresa es por lo general juego de suma cero, pues el éxito del personal usualmente es a expensas de otros. Si te promueven a ti, a otros no. Si te dan alguna oportunidad, a otros no.

Es por eso que en un entorno corporativo, es difícil no envidiar el éxito de otros. Se torna dificil ser sinceramente feliz por un colega cuando tu estás decepcionado.

Los empresarios, por otro lado, aman el éxito de otros. Saben que el pastel es lo suficientemente grande para todos. (Olvida el pastel, ellos están tratando de hacer nuevos pasteles.)

Los empresarios ven el éxito de otro empresario como emocionante e inspirador como una prueba de que la creatividad y el arduo trabajo tienen su recompensa.

8. Están dispuestos a dar el primero paso.

A todos nos gusta pertenecer a algo, sentirnos como almas gemelas, por eso algunas ideas tienen seguidores rápidamente y por eso las grandes ideas pueden convertirse en movimientos.

Ser parte de una multitud es increíble. Pero cada movimiento inicia con una persona que se atreve a levantarse y ser diferente aún sola, desprotegida y vulnerable: para decir lo que otros no dicen, para hacer lo que otros no hacen, para tomar la oportunidad y enfrentar las consecuencias.

¿Qué hace que un empresario esté dispuesto a tomar el riesgo?

9. Piensan: "¿Por qué no yo?"

De acuerdo al desarrollo, el éxito es difícil de lograr. Es por eso que aveces todos fallamos. Y cuando lo hacemos es fácil determinar que el asunto se salió de nuestras manos. Es fácil sentirse sorprendido y desesperado, ¿por qué nunca tengo las oportunidades que otra gente tiene? o ¿por qué mis amigos no me apoyan? o ¿por qué no puedo tomarme un respiro?  

En resúmen es fácil pensar "¿por qué yo?" Los empresarios se hacen una pregunta diferente: ¿Por qué no yo?

Por esto los empresarios abrirán un restaurante en el mismo lugar donde a otros han quebrado: "Ellos no tuvieron éxito pero ¿por qué no yo?" Los empresarios iniciarán una compañía de softwares sin nada más que una idea: "Puede que tengan los bolsillos llenos y una importante cuota de mercado pero, ¿por qué no yo?"

Los empresarios no aceptan que las personas exitosas posean talentos especiales o regalos divinos. Ven a los exitosos y piensan: "Eso es increíble ¿por qué no yo?"

Buena pregunta ¿por qué no tú?

Si lo piensas bien, no hay respuesta para esa pregunta pues cuando realmente te atreves no solo a soñar en grande sino tambien a intentarlo por más difícil que se vea, no hay razón para no tener éxito.

Taciana Bañuelos Sauceda

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