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Cosas que no debes hacer en la iglesia

La iglesia es un espacio al que acudimos cierto número de días a la semana para entrar en contacto con aquella divinidad o ser supremo al que adoramos, alabamos y nos entregamos espiritualmente. Dichos templos sagrados, aparte de ser estructuras colosales de una belleza arquitectónica inmensa, tienen la finalidad de ser lugares donde prevalezca la buena voluntad, la oración, la atención a los sermones del padre, y en fin, una devoción religiosa a nuestra divinidad teísta.

Sin embargo, no pocas veces los asistentes al santuario de Dios padre terminan incurriendo en prácticas irrespetuosas (aunque también cómicas) en presencia del padre y los creyentes presentes.

Por ello, a continuación te presentamos una lista de 8 cosas que no deberías de hacer en la iglesia, ya sea para guardarle respeto a la religión del templo que visitas, a los presentes, pero sobre todo, a ti mismo y a Dios.

Quedarte dormido

Quizás la cosa más obvia que debes evitar (y sin embargo la más común) sea ésta: quedarte dormido a media misa. Claro que si la noche anterior te fuiste de parranda, o te desvelaste viendo películas con tus amigos, los párpados se te estarán cayendo de cansancio, pero no por eso debes caer en el descaro de quedarte bien rolado con la baba colgando, y encima, roncar a todo pulmón mientras el padre da su sermón. Haz la lucha, la misa sólo dura una hora (aunque a veces parezca extenderse hasta la eternidad).

Responder Whatsapps y hablar por teléfono

Una de las acciones más irrespetuosas que debes evitar al momento de estar oyendo al cura es ponerte a responder los mensajes de tu novia. Si bien, la revolución tecnológica ha provocado que las fronteras entre los espacios destinados para un acto específico se diluyan, no hay excusa para justificar una falta de atención y de respeto, como el estar escuchando el sonido característico que hace tu Whatsapp cuando recibes un nuevo mensaje. Ya ni hablar de que respondas el teléfono y te pongas a conversar con tu tía sobre cómo a chuchita la bolsearon, ¡respeta!

Ver videos en YouTube

Al igual que en el salón de clases, no hay nada más incómodo que estar prestando atención a la cátedra y escuchar de pronto cómo un video comienza a reproducirse a tu alrededor, con ese sonido característico que emana de las bocinas de los celulares. Ten tantita madre y espérate a que se acabe la misa para ver el nuevo capítulo de la Rosa de Guadalupe.

Besarte con tu novia

Si eres un adolescente seguramente tendrás las hormonas a flor de piel, y si de casualidad te encuentras con tu novia durante la misa, es probable que tus instintos carnales conviertan ese roce de caricias entre tus manos y las de ella en un indicador sexual que te insiste a dar el siguiente paso. Parte de las enseñanzas de la biblia son la templanza y la abstinencia, así que lleva esas lecciones a la práctica y evita besarte con tu novia en plena presencia de Cristo redentor.

Alabar a Satán

Este punto podrá o sonará muy radical, pero la verdad no son pocos los individuos que, con tal de joder al prójimo, deciden ponerse a alabar a la antítesis de Dios: satanás. Por ello, si no coinciden con el credo religioso católico, al menos ten la decencia de no incomodar a los devotos que han decidido entregarle su fe a la iglesia católica.

Hablar y reír con tu vecino

El objetivo de ir a la iglesia es atender las lecciones bíblicas que el padre traduce a los creyentes en forma de sermones. Por ello, ponerte a hablar con tu compañero, hermano o vecino durante la misa es una tremenda falta de respeto, sobre todo si la amistad que mantienes con esa persona es tan buena que cualquier cosa que ocurra o vean es motivo suficiente para estallar en carcajadas.

Comer papitas y comida chatarra

Como ya hemos mencionado, a misa se va para recibir cátedra, nada más, nada menos. Llevar tu bolsa de sabritas con chamoy o tus galletas Marinela seguro implicará un ruido tremendo, así que procura evitar introducir y comer este tipo de alimentos (o mejor aún, cualquier tipo de comida) mientras permanezcas en la iglesia.

Jugar tazos

Te valió madres el último punto y como buen tragón te acabaste una bolsa entera de papitas. Sin embargo, no conforme con haber incomodado a los presentes con tu apetito, encima decides ponerte a jugar tazos con tu amigo (con el que no tenías que hablar ni reír). Sin lugar a dudas, con esto te ganarás un pase gratis a la sala de regañados.

Bueno, con esto llegamos al final de nuestro artículo. Esperamos te sirvan estos consejos para evitar regaños al momento de estar en presencia de Dios, y si no es así, ojalá que por lo menos puedas sacar de aquí algunas ideas para innovar tus formas de incomodar a los creyentes. Un poco de humor en el templo sagrado tampoco es tan malo de vez en cuando. 

Dogo Filósofo

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