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Vivir con un gato

Recuerdo que cuando estaba creciendo en mi casa siempre había gatos. A mi madre y a mi hermana les habían gustado por mucho tiempo, y conforme pasó el tiempo mi gusto por ellos creció. Sin embargo, estos gatos no eran del todo míos, así que cuidarlos no era tanta responsabilidad para mí. Cuando me mudé a mi nuevo estudio para entrar a la universidad, fue un cambio enorme vivir solo, y fue ahí cuando decidí que me gustaría tener un gato. El cambio que ocurrió después de vivir con un gato fue muy notable, y ahora les platicaré sobre cinco formas en las que podría cambiar tu vida cuando vives con un gato.

1. El tiempo que pasas con tu gato existe pero al mismo tiempo no existe

Es un poco difícil de explicar. Saben que viven dentro del mismo espacio, pero su relación se torna algo así como: "yo hago lo mío, tú lo tuyo, y si nos necesitamos, pues nos hacemos compañía, pero si no, no me molestes". Lo veo un poco así. Sé cuando mi gata quiere su espacio, es muy evidente. Así que si piensas en tener un gato, tendrás que acostumbrarte a tener compañía pero de una manera distinta.

2. Tener un gato involucra compartir mi estudio con ella

Por ejemplo, cuando quiero entrar al baño, ella me sigue. Mientras estoy tomando la ducha, se acuesta en el lavamanos hasta que haya terminado, y se retira conmigo. Así que cada área de tu casa ya no te pertenece únicamente a ti, sino de alguien más. Y un consejo, el papel higiénico no lo dejes nunca al alcance. Si tu gato es como el mío, lo hará trizas.

Y ni se diga sobre la comida. No sé por qué es que los gatos siempre quieren de tu comida. Y aunque le tengas de diferentes sabores y de la que ves que se come con tanta voluntad, siempre quieren de lo que tú tienes. Se vuelven muy curiosos en ese sentido. Así que, si te gusta comer tranquilamente y sin que te estén molestando, pues hazte la idea de que eso acabará con un gatito a tu lado. ¡Quieren todo!

3. Objetos desaparecidos

Yo soy de las personas que llega a su casa y les gusta dejar sus llaves al alcance, al igual que la cartera, audífonos, plumas, etc., y saber que están en un lugar accesible si es que lo llego a necesitar. Pero Minerva, al igual que todos los gatos, por alguna razón ven esto como la oportunidad perfecta para hacerte la vida un poco más interesante. Sin duda alguna, tirarán todo y te lo dejarán en el lugar donde menos te lo imagines. Recuerdo en una ocasión, una amiga vino a visitar y había dejado sus lentes en una mesita. Al retirarse, no sabía si traía los lentes con ella o no. No estábamos seguros. Al final, resultó ser que Minerva había escondido sus anteojos muy bien por debajo de un mueble.

4. Mi gata es completamente de estar dentro de casa 

Conozco a personas que los dejan salir cuando ellos quieran, pero no me agrada tanto la idea. En mi vecindad hay muchos gatos callejeros, y por seguridad de mi gata pues procuro que esté dentro de casa. Así evitamos enfermedades y que se meta en peleas con otros gatos.

¿Y cómo afectó eso mi vida? Antes solía andar en la casa con la puerta abierta, y ahora tengo que cerrarla siempre. Aquel aire fresco que entraba a la casa mientras hacía mis quehaceres del hogar ya no está.

5. Nuestros monólogos ahora son verdaderas conversaciones

Porque, claro, uno sabe lo que nuestro gato nos está comunicando, ¡cuántas veces Minerva me ha ayudado a tomar una decisión! Ella siempre sabe dar un buen consejo. Bueno, en realidad, aún nos veremos como locos platicando con nuestros gatos, pero como locos felices. Y créeme, esas conversaciones que tenemos con nuestros gatos pueden ser muy profundas.

Éstas son algunas de las cosas que pasan cuando pasas de vivir solo a vivir con un gatito. Quizás hagan nuestra vida un poco más laboriosa, pero aun así los amamos. Si estás estás por decidirte en tener un gato o recientemente tienes uno, me encantaría saber cómo ha cambiado tu vida después de conseguirlo. Al final del día, ellos son los únicos que nos pueden tratar como quieran.

Abraham Aragón

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