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Me han despedido y desalojado y aún así me retiré a los 27

Una serie de eventos desafortunados es solo otra oportunidad esperando ser creada. Soy uno de los siete hijos de un conductor de trailer de largo recorrido y una ama de casa que creció en una casa en el área rural de Minnesota, la cosa más alejada de crecer mimado. Si iba a lograr algo en la vida sería al exigirme mucho y sobresalir entre todos los demás.

A los 19 años, trabaje para Kelloggs vendiendo galletas a las tiendas de conveniencias por un salario mínimo pero con la oportunidad de ganar comisión. Motivado por ese potencial, me convertí en el gerente de territorio más joven en Kellogg's que tomó una ruta con bajo desempeño y la convirtió en la ruta con mejor desempeño en el estado. Me honraron como el Novato del Año y estaba disfrutando de un ingreso de más de siete cifras a una edad joven.

Luego metí la pata. Lo que parecía un pequeño error se convirtió en uno mayor cuando se involucró la política dentro de la empresa, viajes de poder y eventualmente me corrieron del trabajo. Estaba completamente desmoralizado debido a la experiencia. En dos meses, me desalojaron de mi departamento.

Una caída como la mía usualmente aplasta a una persona. En vez de eso, tome este suceso y elegí ver la siguiente oportunidad frente a mí. La parte loca es que nunca hubiera reconocido la oportunidad sin la dificultad que me trajo que me desalojaran.

No creo en el dicho ¨la tercera es la vencida¨ porque limita la oportunidad. Investigar el proceso de desalojo y tratando de encontrar otra renta barata fueron la primera semilla plantada que eventualmente me llevaría a construir la compañía más grande de manejo de propiedades de Estados Unidos. Pero primero, tenía que levantarme.

Me encontré un anuncio durante este tiempo para una posición como agente de bienes raíces, con el potencial de ganar más de 200,000 dólares. Después de completar el largo proceso de entrevista, obtuve el trabajo y empecé con un salario de 32,000 dólares con un plan de comisiones y una base de datos de clientes que excavar.

Motivado y armado con una laptop y un préstamo por casi mil dólares de mi padre, salí a conseguir mi licencia como agente de bienes raíces para convertirme en el agente número uno.

A pesar de que el mercado de las bienes raíces estaba ardiendo y ganar dinero de esta forma no era un problema, no pude dejar de notar cuantas preguntas me hacían aquellos que necesitaban ayuda rentando y manejando sus propiedades. Ahí estaba de nuevo: el manejo de propiedades era algo que la gente necesitaba pero que pocos ofrecían un servicio que resolviera ese problema.

Le presenté mi descubrimiento a mi entonces compañero, Jon. Él no tenía interés y me dijo que me enfocara en el mercado que estaba floreciendo y no en el pequeño mercado que yo sabía que está creciendo. No pasó mucho tiempo hasta que Jon decidió abrir su propia agencia y así de fácil, no tenía empleo de nuevo.

Eso no me afectó. Había descubierto una necesidad e iba a perseguirla. Asi que inmediatamente empecé a hacer llamadas contestando anuncios de renta para hacer una investigación. Esto es lo que decía:

“No tengo tarifas, yo pagaré todos los costos de la mercadotecnia y tú podrás aprobar a los arrendadores pero si te encuentro uno, tendrás que pagarme una comisión justa”.

Al grano, diria yo. Alguien sin duda estaría interesado, pero después de la tercera llamada sin obtener algo, me cansé. Lo bueno es que no creía en la tercera es la vencida ya que la cuarta llamada fue la catalizadora de lo que ahora es Renters Warehouse. Inmediatamente después y en el primer año de hacer negocios, rentamos más de 600 propiedades, contratamos nuevos miembros e hicimos casi un millón de dólares de ganancias.

Asómbrate a tí mismo con tu propio potencial. De verdad creo que tú mismo puedes ser tu peor enemigo. Antes de rentar todas esas propiedades no sabía si podría hacerlo, asi que solo lo hice. Pronto supe que era el momento para tratar de crear una compañía de verdad y de encontrar y enseñarles a las réplicas de mí mismo y traer una proposición de valor a escala.


Mi filosofía siempre ha sido la de tomar una oportunidad como sea que se te presente porque hacer cualquier otra cosa es simplemente irresponsable. Tal y como no puedes esperar a que te den algo o que tengas un golpe de suerte para cumplir tus metas, nadie te puede enseñar fortaleza. Es solo cuestión de fracasar y después volver a pararte y perseguirlo una y otra vez.

Baudilio Sosa Mayonga

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