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La Máquina de Escribir (Parte 2)

La mujer inclinó su cuerpo y agachó la cabeza para hacer una reverencia solemne.

-Su hermano Sebastián dedicó en vida todos sus recursos para encontrarle, Lian. Dejó este paquete para usted. - La voz de la señora era inusual, como si el sonido no emergiera del funcionamiento de sus cuerdas vocales, sino del viento que pasaba por su garganta. – Su hermano le ama, Lian. Lo lamento mucho. 

Lian tomó el paquete y cerró la puerta, sentía como si algo se hubiera robado una parte de su alma. Guiada por su instinto, caminó por los pasillos eternos de su hogar, ahora todo parecía más solo, más inmenso; su casa se convirtió en un féretro infinito.

Cuando hubo por fin encontrado un lugar donde sentarse y tranquilizar el golpe sofocante de su corazón, tomó el paquete y lo abrió, dentro se encontraba una carta escrita en papiro, muy frágil.

“Lian, si te llegó esta carta es porque al final no pude encontrarte, porque fui cobarde y me fui antes de volverte a ver. Espero aún conserves esa vieja máquina de escribir, nunca pude decirte que esa máquina era mía, que la dejé a propósito en aquella casa vieja para que la encontraras y te la llevaras. Verás, siempre quise enseñarte un juego, pero cuando me fui aún eras demasiado pequeña para entenderlo. El juego se llama “Cadáver Exquisito”, consiste en escribir una frase, párrafo o lo que sea y doblar la hoja para tapar una parte de ella, de esa forma en tu turno deberás escribir algo tomando como referencia lo último que alcanzas a leer. Y bueno, si quieres jugar, tengo una frase lista en la máquina de escribir, sólo teclea Cadavre Exquis. Disfrútalo hermana.”

Lian apartó la carta y corrió a su máquina, tecleó sin titubeos, emocionada por ver lo que encontraría dentro. Se escuchó un “clic” y luego una parte de la ornamentación dorada cedió ante un golpe dentro de la maquinaria; las manos de Lian extrajeron una pequeña caja de madera adornada con la firma de su familia, Lian sopló sobre ella, el polvo brilló en forma de mariposas azules que se expandieron trayendo vida de nuevo a su casa.

 Lian disfrutó del regalo de su hermano y luego inclinó la cabeza para leer la frase que había dejado escrita.

-Y entonces, el ángel volteó hacia atrás y apartó con sus alas las mariposas echas de polvo de estrella. Luego vio a su hermana y tomó su mano para decirle. – De pronto Lian sintió que alguien estaba detrás de ella y volteó con cautela, su rostro se llenó de lágrimas y una sonrisa.

-Para decirle cuanto la quiere y que, de hoy en delante, siempre estará con ella.

Los hermanos se fundieron en un abrazo, volvieron a brillar como dos soles gemelos, dos almas que compartirían lo que el tiempo les robó en un lugar que ya no era cronos, sino algo más.

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