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La historia de dos pilotos enemigos que se volvieron amigos

Charles Brown era un piloto durante la Segunda Guerra Mundial que tenía la tarea de dejar caer miles de kilos de municiones sobre territorios nazis. Así que en diciembre del 1943, después de un ataque repentino que hirió a la mitad de su equipo y que dejó a su avión virtualmente indefenso sobre el terreno enemigo, parecía que las cosas no les podrían salir peor, así que obviamente lo hicieron.

Mientras que Brown trataba de mantener control de la nave, volteó afuera de la ventana rápidamente. Para su desmayo, vio una nave alemana piloteada por el teniente Franz Stigler, un experimentado combatiente que estaba en una misión para vengar a su hermano August, quien había muerto al principio de la guerra en manos de pilotos estadounidenses. Resignado a su suerte, Brown volteó a ver a los ojos de su verdugo mientras que él… le dió a Brown una mirada amistosa y escoltó su avión hacia un lugar seguro.

En el momento en el que Franz Stigler escuchó el motor del B-17 sobrevolar su base, tuvo toda la intención de acabar con él hasta que notó que su bombardero estaba lleno de hoyos de balas, la mitad de su equipo estaba herido y estaban solos en el cielo alemán.

Las personas aman escuchar historias de guerra cerca de grandes generales o de tropas como la unidad de la marina que mató a Osama bin Laden. Pero existe otra parte de la historia de la guerra que pocas veces es explorada: ¿Por qué algunos soldados arriesgan sus vidas para salvar las de sus enemigos y, en algunas ocasiones, desarrollan una unión profunda que sobrevive a la guerra?

¿Qué es esa unión que surge entre enemigos durante y después de la batalla? Se le llama el código del guerrero, según soldados y académicos militares. Ha formado culturas tan diversas como la de los vikingos, samurais, romanos y nativos americanos, dice Shannon E. French, autora de “El código del guerrero”.

El código está diseñado para proteger al victorioso, así como al perdedor, dice French. “Las personas piensan que las reglas de la guerra sirven más que nada para proteger a civiles inocentes de ser víctimas de atrocidades. En un sentido más profundo, esas reglas están para proteger a las personas de pelear en primer lugar”.

El código es tan antiguo como la civilización. En el épico poema de Homero “La Ilíada”, el héroe griego Aquiles rompe el código cuando su sed de venganza lo hace profanar el cuerpo de su enemigo fallecido, el héroe troyano Héctor. La mayoría de las culturas guerreras comparten una creencia, de acuerdo con French: “Hay algo peor que la muerte y una de esas cosas es perder completamente tu humanidad”.

Stigler no solo estaba motivado por la venganza ese día, él también vivía bajo un código, podía llegar hasta los caballeros del siglo dieciséis si rastreaba su línea familiar. Había estudiado para ser clérigo. Solo, con el bombardero herido, Stigler cambió su misión. Saludó al piloto americano y empezó a volar en formación para que los artilleros anti aviones alemanes en el suelo no pudieran derribar al bombardero que se movía lentamente. (La fuerza área alemana también tenía B-17 propios, que habían derribado y reconstruido para entrenar y llevar a cabo misiones secretas). Stigler escoltó al bombardero por el Mar del Norte y le dió una última mirada al piloto americano antes de regresar a Alemania.

Brown voló a su base en Inglaterra y aterrizó casi sin combustible. Voló más misiones antes de que la guerra terminara. La vida siguió. Se casó, tuvo dos hijas, supervisó la ayuda foránea para el Departamento de Estado de Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam y eventualmente se retiró en Florida.

Más tarde, el encuentro con el piloto alemán comenzó a carcomer sus entrañas. Empezó a tener pesadillas, pero en sus sueños no habían actos de misericordia. Se despertaba momentos antes de que su bombardero se estrellara. Buscó en archivos militares, asistió a reuniones de pilotos para compartir su historia y al final colocó un anuncio en un boletín alemán para antiguos pilotos, contando la historia y preguntando si alguien conocía al piloto,

El 18 de enero de 1990, Brown recibió una carta de Stigler. Después siguió una reunión entre los dos y una reunión con todos los miembros sobrevivientes de su equipo, junto con sus familias extendidas. Durante la reunión, reprodujeron un video que mostraba todas las caras de las personas que ahora vivían, hijos, nietos, parientes, gracias al acto de caballerosidad de Stigler. Stigler y Brown mantuvieron una amistad cercana hasta que fallecieron en 2008. Empezaron como enemigos, llegaron a ser amigos y después algo más.

En un libro que Stigler le había regalado a Brown, un amigo de la familia de Brown encontró está inscripción:

“En 1940, perdí a mi hermano en una batalla nocturna. El 20 de diciembre, 4 días antes de Navidad, tuve la oportunidad de salvar un B-17 de su destrucción, un avión tan severamente dañado que era una sorpresa que todavía pudiera volar.

El piloto, Charlie Brown, es para mi, tan preciado cómo lo fue mi hermano.
Gracias Charlie,
Tu hermano,
Franz”

Baudilio Sosa Mayonga

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