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La desobediencia civil como base de la resistencia pacífica

Todos sabemos quién fue Gandhi. Y todos lo vinculamos inmediatamente con la paz.

Las campañas de Gandhi contra las políticas del Imperio inglés consistían en negar obediencia a leyes que eran consideradas injustas. De hecho, la frase que mejor describiría su movimiento tendría que ser: “cuando una ley es injusta, lo correcto es desobedecer”.

Las acciones que Gandhi llevadas a cabo como método de lucha no violenta fueron:

  • Huelgas
  • Boicot
  • Manifestaciones
  • Sabotajes
  • Ayunos
  • Oraciones masivas en templos

Todo esto tenía un doble significado: por una parte, la renuncia al uso de la fuerza; por otra, hacer sacrificios para sufrir la ofensa. Estos sufrimientos son el principal medio para ejercer presión, es la esencia del movimiento de no-violencia. El propósito era bloquear las reacciones violentas del adversario y así llevar el conflicto a una solución pacífica y negociable.

Con su pensamiento, Gandhi logró que India y Pakistán se convirtieran en Estados independientes después de que la India se independizara de Gran Bretaña.

Gandhi utilizó como base teórica de su discurso el libro ‘Del deber de la desobediencia civil’, de Henry David Thoreau. En esta obra, el autor, lejos de ser anarquista, expresa su inconformidad y su disposición a no obedecer ciertas leyes fiscales que él creía injustas: “nunca me he negado a pagar la contribución de caminos pues tan deseoso estoy de ser un buen vecino como un mal súbdito; y en lo que al sostenimiento de las escuelas se refiere, ahora mismo estoy aportando mi parte a la educación de mis conciudadanos. No es por nada en particular que me niego a someterme a la ley fiscal. Simplemente deseo rehusar mi adhesión al Estado, retirarme y mantenerme al margen de él”.

Sabemos que esto es muy difícil ya que el Estado normalmente reacciona de forma violenta. Siempre actuará en contra de los sentidos, contra el cuerpo del ciudadano. Pero nunca podrá con la fuerza moral e intelectual del hombre. Si todos nos uniéramos para dejar de pagar impuestos, podríamos llegar a una verdadera resistencia pacífica y ejercer, a su vez, una verdadera presión en el gobierno, y entonces vendría el diálogo, la negociación: “si un millar de personas rehusaran satisfacer sus impuestos este año, la medida no sería sangrienta ni violenta, como sí lo sería el proceder contrario, que le permitiría al Estado el continuar perpetrando acciones violentas con derramamiento de sangre inocente”.

Y si nos fijamos sólo en dos casos, no resulta tan quimérico: Javier Duarte, quien no sólo violó los derechos humanos fundamentales de los veracruzanos sino que se calcula que defraudó al Estado por más de 35 mil millones de pesos; y el caso del exgobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina de la Cruz, acusado de enriquecimiento ilícito y un desvío de fondos que favoreció a la Compañía Kia Motors por más de tres mil 128 millones de pesos.

Dejar de pagar impuestos como medio para ejercer presión pacíficamente... no suena tan mal.

¿Ustedes qué creen? ¿Funcionaría la desobediencia civil pasiva en México?

 

"La desobediencia civil está justificada frente a una ley injusta y cada uno tiene la responsabilidad moral de desobedecer las leyes injustas.”

–Martin Luther King–

Angie Tovar

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