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Afronta las peleas y discusiones, valdrá la pena

Las relaciones amorosas son una montaña rusa llena de altibajos. Son complicadas y simples a la vez, pueden ser bellas o catastróficas. Pueden marcar tu vida o pasar desapercibidas. Sea cual sea tu situación habrá algún punto en que suceda lo que todos dicen: las discusiones y peleas.

Ninguna relación es perfecta, o sea, todo feliz y color de rosa. Si crees que la tuya lo es, creo que deberías evaluarte un poco. No se trata de ser pesimistas o de buscar peleas. Al contrario. Las discusiones son parte de la interacción humana, nos ayudan a encontrar los puntos débiles o de desacuerdo para poder exponer puntos de vista y llegar una conclusión que acomode a ambos. Las peleas y los problemas nos ayudan a crecer como pareja y aprender el uno del otro.

A pesar de esto, muchos de nosotros nos empezamos a hartar o nos confundimos y no sabemos cómo afrontar estas situaciones. De nuevo, no hay necesidad de gritarse cosas sin sentido o solo por reclamar o hacer sentir mal al otro. Una buena “pelea” o discusión parte de reconocer el problema, sigue con la explicación de cada uno de los puntos de vista y al final se busca una solución que beneficie a ambos.

Digamos que tu pareja te comenta que necesitas ayudar más con el quehacer del hogar. En lugar de ponerse en defensiva y pegar de gritos, hay que respirar hondo y recordar que esa es la comunicación y es esencial en las relaciones. Puedes contestar con un “No me había percatado, lo siento”, “¿Qué crees que debería hacer?”. Al escuchar  la opinión de tu pareja, te quedas con dos opciones: darle la razón “Tienes razón. De ahora en adelante te ayudaré más seguido”; o “Te entiendo pero creo que estoy tomando la mitad de las responsabilidades”. Es completamente válido estar en desacuerdo, siempre y cuando tengas pruebas (argumentos) para hacerlo. Una vez que se explican los dos puntos de vista, se busca una solución como escribir todas las tareas del hogar y dividirlas, asignarse días de limpieza o dejar las cosas como estaban. Siempre hay que asegurarse de que las peleas son justas y lo más arbitrarias posibles.

Afrontar las peleas y problemas es cansado y requiere de mucho tacto y trabajo en equipo, es como estar en un juicio. La diferencia es que el juez son ustedes mismos. Asegúrense de escuchar al otro y ponerse en su lugar, de ser realistas con lo que son, sus actitudes, debilidades y fuerzas o virtudes. Es una manera incluso de conocernos a nosotros mismos.

El rendirse ante un problema o discusión por no saber cómo reaccionar puede llevar a un rompimiento o divorcio. Esto depende de la actitud que se tenga hacia el problema. Si en verdad se trata de alguien a quien aman, den todo de si por entender y por cooperar. Los problemas se pueden superar si ambas partes se compromete a dar de sí para arreglar y evitar problemas.

Algunas veces funcionará bien y otras no, pero no desesperen y recuerden siempre la razón para estar juntos. Nada bueno llega sin esfuerzo. Todas esas peleas y problemas pueden reforzar su relación y unirlos más. Aprovechen esas situaciones en lugar de dejar que consuman su relación.  El amor y el razonamiento pueden llegar a un acuerdo y crear una relación sinigual. 

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