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México y su independencia el 16 de septiembre de 1810

Entender los procesos históricos, nos hace comprendernos a nosotros mismos como nación, y al parecer la proclamación de independencia la madrugada del 16 de septiembre de 1810, marco el hito de la separación del yugo español para la conformación de la republica.

Pero en realidad que paso con la independencia en México, ¿cuál era el contexto nacional de la llamada Nueva España? y ¿cuál era el contexto internacional?

La Nueva España vivía un saqueo inminente, existía una centralización de los recursos en la ahora Ciudad de México, los novohispanos eran presionados a través de los impuestos por la monarquía española, sin embargo el hecho más fuerte, es que en 1808 la corona española quedo a manos de Napoleón. Este hecho acelero una serie de acontecimientos que llevaron a diversos grupos insurgentes a motivar la independencia de la Nueva España, antes de 1810 ya se habían llevado a cabo golpes de estado para ejercer la separación, sin embargo todo se culmino cuando las conspiraciones hechas en la casa de los corregidores Miguel y Josefa Ortiz de Domínguez, al ser denunciados tuvieron que llevar a cabo el movimiento independentista, una madrugada del 16 de septiembre el cura Hidalgo convoco a luchar en un domingo de misa en la ahora ciudad que lleva su nombre; Dolores Hidalgo, Guanajuato. Fue un hecho sobresaliente que marco la integración del pueblo al movimiento armado.

Actualmente se celebra cada 16 de septiembre con una fiesta hecha en cada plaza y algunos hogares de los rincones mexicanos, con gastronomía mexicana tradicional donde sobresalen los chiles en nogada, el platillo típico que refleja los colores patrióticos a través de ingredientes naturales de una mezcla cultural, el chile con el verde, el blanco es representado por una salsa hecha de nuez de nogal  y el rojo proveniente de la granada, un platillo que sólo se puede disfrutar esta temporada. El grito es llevada a cabo por algún representante político.

Quizá este 16 de septiembre no retumben los corazones patrióticos, quizá no se  alcen  y ondulen las banderas con esa naturaleza exaltada respecto al orgullo nacional, quizá es necesario voltear a observar la historia para poder analizar nuestro contexto actual.

Ahora a 206 años de ese acontecimiento, los hechos históricos parecen no importar y el gobierno actual encara los mismos problemas que hace 200 años: saqueos inminentes de los recursos, impuestos altísimos no reflejados con respecto a los servicios, un pueblo maltratado, subyugado y problemas adyacentes de una soberanía fragmentada y violada.

Las celebraciones no demeritan o enaltecen los acontecimientos históricos, van vinculados con las acciones presentes las cuales son las que resaltan los acontecimientos históricos y marcan el camino hacía al futuro nacional, ya lo dijo Paul Preston; “quien no conoce su historia está condenado a repetir sus errores”.

Jorge Sánchez