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El descubrimiento de un fósil explica porque las tortugas tienen caparazón

El caparazón de la tortugas puede servir como una medida de protección hoy en día, pero un nuevo estudio reveló que las tortugas antiguas de hecho desarrollaron caparazones por una razón totalmente diferente.

Los investigadores le echaron un vistazo a los restos de 47 proto tortugas (Eunotosaurus africanus), reptiles antiguos que tenían estos caparazones parciales. Los investigadores dijeron que estos animales habían ensanchado sus costillas para que posiblemente les ayudaran a resguardarse en la tierra, en vez de ayudarles como una armadura protectora.

“El por qué el caparazón de la tortuga evolucionó es una pregunta digna del Dr. Seuss y la respuesta parece bastante obvia: fue por protección”, dijo el autor líder Tyler Lyson, un curador del Departamento de Paleontología Vertebrada en el Museo de Naturaleza y Ciencia de Denver. Sin embargo, para las primeras tortugas, “el caparazón no era para protección sino para cavar agujeros y poder resguardarse del duro ambiente de Sudáfrica, donde estas primeras proto tortugas vivieron”.

La historia evolutiva del caparazón de la tortuga ha desconcertado por mucho tiempo a los científicos, en gran parte debido a la “falta de fósiles críticos”, escribieron los investigadores en la investigación. “Ya sabíamos, al observar el registro de los fósiles y al observar cómo las tortugas modernas desarrollan sus caparazones, que el ensanchamiento de las costillas es uno de los primeros cambios que guiaban a un caparazón”, dijo Lyson.

Sin embargo, el ensanchamiento de las costillas no es exactamente útil para la protección. De hecho, hacen que el propietario se vuelva más lento y dificultan el movimiento y la respiración del animal, dijeron los investigadores. Por ejemplo, las  costillas son utilizadas para apoyar el cuerpo durante el movimiento y le provee de espacio para que pulmones se expandan, pero unas costillas ensanchadas también hacen que el torso se vuelva más rígido, lo que hace que sea difícil respirar y que los pasos del animal sean más cortos y lentos.

Más aún, las costillas de la mayoría de los animales se miran igual quizá porque sirven para el mismo propósito para muchas especies. “Las costillas por lo general son huesos bastante aburridos”, dijo Lyson. “Las costillas de las ballenas, serpientes, dinosaurios, humanos y de casi todos lo animales se miran igual. Las tortugas son la excepción, ya que están están altamente modificadas para formar la mayoría del caparazón”.

El descubrimiento de un niño

Un análisis de los fósiles en la nueva investigación, incluyendo un fósil clave de 260 millones de años descubierto por un niño de 8 años en Sudáfrica, ayudó a los investigadores a concentrarse en los principios del caparazón de la tortuga.

El chico, Kobus Snyman, descubrió el fósil de proto tortuga de 15 centímetros en la granja de su padre, ubicada en Cabo Occidental de Sudáfrica. El increible espécimen incluye la mayor parte del esqueleto, así como las patas y garras del antiguo reptil.

“Quiero agradecer y darle la mano a Kobus Snyman, porque sin Kobus, tanto por encontrar el espécimen como por llevarlo al Museo Fransie Pienaar en Prince Albert, este estudio no habría sido posible”, dijo el coautor Bruce Rubidge, un profesor del Instituto de Estudios Evolutivos de la Universidad de Witwatersrand, en Johannesburgo.

Los investigadores mencionaron que es posible que la habilidad de las proto tortugas para buscar refugio bajo tierra les ayudó a sobrevivir la extinción entre el periodo Pérmico-Triásico, hace cerca de 252 millones de años. Dicen que quizás les tomó cerca de 50 millones de años más a las proto tortugas ensanchar sus costillas para desarrollar un caparazón totalmente formado.

Ovidio Toro Griego