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Lo que la industria telefónica no quiere que sepas

Al menos en México 77.7 millones de personas usan celular y dos de cada tres usuarios tiene teléfonos inteligentes según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Si suponemos que por lo menos el 10% de las personas que usan telefonía en México cambian su equipo cada año, esto nos muestra que más de 7 millones terminan siendo basura tecnológica.

Los celulares son microcomputadoras que llevan a cabo las funciones de recepción de datos y los transforma a lo que escuchamos al otro lado de la bocina. Éstas piezas de microprocesadores, receptores, pantalla y batería contienen contaminantes como: plomo, cadmio, mercurio y polivinílicos que tienen un gran impacto respecto al medio ambiente. A ello hay que agregarle su composición plástica en la conformación de la carcaza y teclado.

Los teléfonos celulares contaminan desde el momento de su creación, ya que cada teléfono contiene de 500 a 1000 piezas, dependiendo del tipo de celular. Investigadores suizos han encontrado que el 40 o 50% de los impactos ambientales de la vida útil de un teléfono celular se encuentra en su manufactura ya que demanda una gran cantidad de recursos que en algún momento se van a agotar, como: el petróleo, cobre, oro, paladio y silicón. Tan sólo es un aproximado, pero se necesitan 220 residuos de grava para extraer el oro de una mina  para un circuito de un solo teléfono.

Las implicaciones van más allá de las ecológicas, los residuos derivados del plomo y arsénico de los teléfonos celulares, liberados al ambiente han sido encontrados como los posibles causantes de cáncer en humanos.  

El uso del teléfono celular no sólo causa daños a la salud humana. Daniel Favre del Instituto Federal Suizo de Tecnología, ha reportado que las ondas electromagnéticas que vienen desde los teléfonos móviles tienen una gran impacto en el comportamiento de las abejas, lo cual puede llegar a matarlas. Esto tiene grandes implicaciones para la producción de comida y abasto de alimentos.

Otro punto importante es que sólo el 10% de los celulares son reciclables, tomando en cuenta los análisis hechos en Estados Unidos. Seong Rin Lim y Julie M. Schoenung de la Universidad de California en Davis, mencionan que para poder lograr disminuir los impactos es necesario generar planes efectivos de manejo, desde los impuestos para las compañías, hasta los sistemas de reúso, reciclado y tratamiento para los desechos generados y la motivación hacía un consumo responsable por parte de los usuarios vinculado con el gobierno y las empresas.

El panorama para generar políticas que ayuden a regular el uso actual de la telefonía, es aun lejano, pero las acciones individuales pueden empezar a cambiar el panorama, como: reciclar el teléfono que dejes de utilizar, si ya no sirve colocarlo o depositarlo en un lugar indicado, no directo a la basura, venderlo si aun sirve o donarlo. Éstas pequeñas acciones pueden evitar que ese celular se vuelva basura tecnológica que afecte al ambiente. 

Jorge Sánchez