Return to start

Cinco álbumes clásicos de rock progresivo

El rock progresivo ha sido un favorito en la escena del rock desde su surgimiento a mediados de los 60-s. Y es que no pocas bandas representativas del género se han vuelto icónicas (basta mencionar a Pink Floyd). Las canciones prolongadas, las fantásticas letras, los solos de guitarra prolongados y en general el intento de reivindicar el rock como arte caracterizan a la mayoría de estas bandas. Además, sus raíces en la psicodelia ayudaron a que dentro del mismo se mantuviera una actitud abierta a experimentar. Si se añaden los shows tan elaborados y la amplia capacidad técnica de los músicos, obtenemos un sonido a menudo muy emotivo y con composiciones complejas que te harán desear conocer más. Y para ello, aquí te dejamos cinco álbums de rock progresivo que te ayudarán a sumergirte en el bello género.

Close to the Edge (Yes; 1972)

El quinto lanzamiento de la famosa banda inicia con el tranquilo sonido de un río, aves y un sintentizador de fondo. Pero no te dejes engañar, es una de las piezas más reconocidas del género, pues es una obra reúne en un solo lugar todos esos rasgos que resultan tan típicos del prog: el solo de guitarra, las letras trascendentales, la composición bien pensada… todo esto está presente en el disco. Y es que en menos de un minuto empieza la canción homónima que se ha vuelto un clásico (posiblemente la canción más famosa de la banda), combinando una guitarra acústica con una eléctrica y una batería jazzeando en el fondo. El álbum sostiene esta fuerza hasta el final y te deja deseando más. Una obra excelente para iniciarse en el progresivo.

Focus 3 (Focus; 1972)

Este disco (el tercero, evidentemente, de la banda) es memorable por habernos dejado algunas de las canciones mejor logradas y más queridas de la banda, como lo son Sylvia (bellísima, agradable y accesible pieza que no acepta denoste) o Anonymous II (continuación de la gloriosa canción de su primer lanzamiento). Añadido a esto va la gran emotividad de algunas canciones (Love Remembered) y la gran presencia que tiene el jazz en otras (Anonymous II). Y es que el álbum también es famoso por haber conciliado de alguna manera el rock, el jazz… y la música tradicional europea (la flauta alto de van Leer lo evidencia ampliamente). Un trabajo clásico del género que te llenará el alma a la vez que la sacude un poco.

Animals (Pink Floyd; 1977)

Lo dijimos y lo mantenemos: no se puede hablar de rock progresivo sin mencionar a Pink Floyd. La banda inglesa ha sido el exponente más reconocido a nivel mundial del género, y no es para menos, pues los famosos músicos siempre innovaron y su música siempre tuvo mucha presencia. El álbum conceptual relata una historia basada en la ya clásica novela de Orwell, Rebelión en la Granja. Sin embargo, aquí la crítica se hace (en línea con los hippies a los que se suele contraponer al progre) al sistema capitalista de producción y explotación. Contiene, además, uno de los solos de guitarra mejor logrados y reconocidos de Gilmour en la canción Dogs. Una obra de arte con amplios tintes políticos y con bases conceptuales literarias que se ha convertido en uno de los puntos cúspides del progresivo.

Tarkuzx (Emerson, Lake & Palmer;  1971)

El año pasado fue uno de las amplias pérdidas en la música, y entre los difuntos se encontraron, lamentablemente, Keith Emerson y Greg Lake. Sin embargo, antes de irse, nos dejaron multitud de obras muy bellas, entre las que cabe destacar este disco. Desde el mismo arte de la portada (famoso y fácil de reconocer) hasta la composición de las canciones, el álbum es sólido y fresco, por lo que el lanzamiento se ganó un lugar dentro de los clásicos del rock. La canción homónima bien podría ser la canción más icónica de la banda con muy justa razón, pues los solos de órgano de Emerson son un deleite para el oído. Un álbum que colocó a EL&P como una banda muy consolidada dentro de la escena… y dentro de nuestras memorias.

Court of the Crimson King (King Crimson; 1969)

EL álbum de rock progresivo. Primer lanzamiento de la banda, impulsó al género a pesar de que la crítica en su momento no fue totalmente favorable. Esta joya musical integra influencias de jazz evidentes (al punto de que se le ha catalogado como Jazz rock) y toques de psicodelia –pues salió con sólo dos años de diferencia del boom de la psicodelia–, en una envoltura compuesta de la clásica formación de rock (guitarra, bajo y batería) con una multitud de instrumentos adicionales como un saxofón, un clarinete, un órgano y un vibráfono, por mencionar algunos. Rozando a veces el heavy metal en las guitarras y en la amplia distorsión (la cual admitidamente es un error de estudio), el disco se ha consolidado como el trabajo de rock progresivo por antonomasia. Un álbum que no envejece y que resulta imperdible para cualquiera que se interese en el rock progresivo.

Dogo Filósofo

Comments have been closed for this article.