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Libro Electrónico vs. Libro Impreso

El mes pasado me compré un libro electrónico y me quedé sorprendido. Un amigo me pasó una página web donde puedo descargar miles de libros. Lo que me sorprendió no fue que pudiera descargar miles de libros, sino la cantidad de obras que había allí y a las que difícilmente tendría acceso si no fuera por el libro electrónico. Estaban, por ejemplo, El mayor embustero del mundo: El barón de Munchausen; La novela de Genji, escrita a principios del siglo XI, siendo la primera novela de la literatura japonesa; Las claves del rey Salomón; y muchas otras curiosidades.

Me puse a disfrutar de mis lecturas mientras el tiempo me lo permitiera. «En cuanto a la accesibilidad, el libro electrónico tiene una gran ventaja por encima del libro impreso», pensé. La lista de los libros que alguna vez quise leer es extensa y muchos de los títulos, si no es que todos, están en versión digital. Un argumento clásico en contra del libro digital es que no se tiene con él el placer del tacto con el papel, las cubiertas (de cartón o incluso cuero), ni el del olor, entre otras características sensuales. Este argumento es irrefutable. Nadie puede negar que el libro electrónico es frío en cuanto a su formato. Sin embargo, para un viajero resulta de una comodidad no superada por los libros impresos, que se nos van pegando en los sitios donde andamos y a veces tenemos que desprendernos de ellos cuando huimos de la ciudad y no podemos llevarlos con nosotros, como si escapáramos de un sitio en llamas.

En fin, el libro electrónico nos permite conocer libros raros, difíciles de conseguir y nos ahorra toneladas de espacio impreso; también ayuda al medio ambiente al evitar la tala de árboles, esto en el caso de que la fabricación de estos aparatos no encierre tras de sí una historia malévola de explotación humana, animal y vegetal. De momento no tengo el dato, pero por el tipo de pantalla (táctil) deducimos que la respuesta puede estar en el Congo y sus alrededores.

Tal vez no sea muy común, pero hay gente que prefiere el libro electrónico. Los que están cautivados por los libros impresos comparten entre sí un gusto que a los ojos de los demás es simple gula y lujuria. Yo creo que sí es gula y lujuria pero no simple, ó sea no simplemente. El hábito de coleccionar libros implica la observación de la variabilidad de sus formas. Quien colecciona discos compactos puede ver en ellos distintas portadas, pero todas dentro de un tamaño y material estándar que vale para ése como para millones de discos más. En el caso de los libros, las ediciones cambian de un año a otro y a veces hasta varias en un año. La historia que cada libro tiene se ensancha y profundiza con el paso del tiempo y fascina con una foto sepia entre las páginas, una dedicatoria, unos billetes que ya no son moneda de cambio.

Cada edición tiene su historia y sus características, que van desde una apariencia barata hasta un Corán dorado. El libro electrónico, en cambio, uniforma la tipografía, los márgenes y la experiencia de lectura en cada título. Más allá de estas señales que están a la vista de todos, ¿no vemos en nuestro librero una especie de orden artificial de nuestras lecturas?, y más importante, ¿no ha sido el libro un medio, antes que nada, para preservar el conocimiento humano? En cambio, ¿qué esperanza hay de la conservación del conocimiento en plataformas como el internet, o el libro electrónico, para cuyas lecturas se necesita de un dispositivo? Libros escritos hace miles de años están con nosotros porque se ha podido descifrar su sentido en una lectura directa de las letras. Algunos han sobrevivido a catástrofes que los softwares probablemente no resistirían. Otros han sido escritos en piedra. Estoy por huir de esta ciudad con mi libro electrónico y no sé qué hacer con tanto libro en mi cuarto. Me llevaré al menos Las mil y una noches, libro que tal vez nunca termine de leer pero que me acompaña como un amuleto.

Cochito de Balandra

Comments

casia     30 June 2017

El electrónico gana por mayor variedad, accesibilidad, ecología y conveniencia. El impreso gana en "feeling", pero también he visto varios artículos y estudios que plantean que el libro impreso suele recordarse mejor, a leer con más fluidéz, es más relajante y menos esfuerzo para nuestros ojos.

nica     30 June 2017

Pues yo prefiero por el momento los ebooks porqe no tengo que usar papel. Ademas estan carisimos los libros de por lo menos 500 paginas. Es un dineral. Los impresos huelen muy rico, pero no cabria en mi cuarto si optara por los impresos XD

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