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10% de la comida que compras no es lo que piensas

Cruzas las puertas automáticas de vidrio, entras al mercado y tomas una cesta con ruedas.

En tu lista, lo de siempre: leche, aceite de olivo, café, té, jugo orgánico, vegetales (orgánicos) y quizá pescado, después de todo intentas comer más saludable.

Mientras caminas por los pasillos, observas algunos artículos adicionales. Tomas algo de miel para tu té y miel de maple para tu desayuno de fin de semana. Te das cuenta de que te quedan pocas especias así que tomas un poco de pimentón y un botecito moledor de pimienta negra.

Todo esto parecen simples productos del diario, básicos para una dieta de calidad. Lo extraño es que algunos de esos productos no contienen exactamente lo que piensas.

Estos básicos esenciales representan muchas de las categorías líder de comida fraudulenta o falsificada.

De hecho, se estima que del grupo de la industria de Fabricantes de Víveres de América un 10 % de los productos comestibles contienen ingredientes adulterados o fraudulentos, es decir no es lo que la gente cree comprar.

Para productos como el té, puede incluir cualquier tipo de hojas o aserrín con colorante. En el caso de la miel, puede que sea jarabe de maíz alto en fructosa. Y en el caso del pescado, donde un alto surtido de proveedores y fuentes de todo el mundo ofrecen lugares donde el producto deseado se puede sustituir por otro, se llegan a dar todo tipo de sustituciones.

“Diez por ciento de la comida a disponible, es adulterada, pero para algunas de estas el pescado es 19 de 20 veces sustituido,” dice Larry Olmsted, autor del nuevo libro “Comida Real/Comida falsa: Por qué no sabes lo que comes y que puedes hacer al respecto.”

Olmstead nos dice que algunas de las estadísticas acerca de qué tan amplio es el tema de la “comida falsa” es asombroso.

Económicamente, la magnitud del fraude es masiva. Depende de como lo midas, el impacto financiero es enorme, en un rango alrededor de $10 a $15 millones de millón por todo hasta $50 millones de millón.

Estos sustitutos ilegales también pueden ser dañinos. En algunos casos el pescado mezclado de hecho viene de especies prohibidas por ser tóxicas que tienen niveles altamente peligrosos de mercurio.

De cualquier modo, señala Olmsted, no quieres estar asustado por la comida. La gente intenta hacer pasar productos fraudulentos como reales, aun asi no te des por vencido: es mejor intentar encontrar lo que en realidad buscas en vez de un insípido y potencialmente riesgoso substituto.

Y en muchos casos, él explica que un simple consejo puede ayudar a la gente a rechazar las substancias adulteradas.

“El mejor consejo es tratar de comprar comida lo más cercano que puedas a la fórmula real y tan intacta como puedas,” dice Tech Insider.

El café granulado e instantáneo son mucho más propensos a contener hojas, ramas o cereales que el café de grano. Si compras una langosta, sabes lo que te está dando, rollos de langosta barata o ravioles de langosta distan por mucho de ser lo que tu crees. En vez de jugos, considera el comprar solo fruta. Es más saludable y más seguro que sea lo que buscas. En 2013, cierto tipo de carne de “res” vendida en Europa se encontró que de un 80% a un 100% era carne de caballo, el caballo terminaba en lasañas de “res” precocinadas, no en filetes fáciles de identificar.

En los restaurantes, Olmsted dice que las preguntas simples pueden hacer la diferencia. La gente que trabaja ahí debería saber de dónde viene el pescado que venden. La trufa frita es una mala señal, desde que el aceite de trufa autentica subió tanto de precio no hay modo de que termine como la mayoría de las papas fritas con tal demanda.

Al final, Olmsted dice que el punto es que es mejor buscar la comida auténtica, ya sea que la obtengas en el mercado o en el restaurante que confías.

Solo se precavido en cuanto a las comidas precocidas, producidas en masa o los productos de relleno donde hay muchas posibilidades de que se hayan colado ingredientes inesperados al suministro.

“Mientras más irreconocible sea la comida a tus ojos, más propensa es a ser comida adulterada,” menciona él.

Baudilio Sosa Mayonga