Return to start

¿De qué está hecha el agua bendita?

¿Qué es el agua bendita? ¿Cuáles son sus componentes? ¿Qué la hace diferente del agua que tenemos en casa?

Se dice que fue el Papa Alejandro I, quien fungió como sumo pontífice del año 106 al 115, el que institucionalizó el uso de agua “bendita” dentro de la iglesia católica. Este primer prototipo de agua bendita estaba compuesto de agua corriente y sal. La idea era que con esta mezcla pudiera purificarse cualquier vivienda cristiana.

Se utilizaba la sal en esta primera etapa con el fin de emular las propiedades de las aguas fluyentes, como los ríos y mares, pues debido a que estas estaban en continuo movimiento, podían “arrastrar” con su fuerza cualquier rastro de pecado.

Posteriormente, en una composición siriaca –presumiblemente del siglo VI–, se habla de una bendición durante la misa del agua y el aceite, en la que se pronunciaban las siguientes palabras:

Bendecimos estas criaturas (el agua y el aceite) en el nombre de Jesucristo, tu único hijo; invocamos sobre esta agua y este aceite el nombre de Aquel que sufrió, que fue crucificado, que resucitó de entre los muertos y que está sentado a la derecha del Padre. Concede a estas criaturas (el agua y el aceite) el poder de sanar; que todas las fiebres, todos los malos espíritus y todas la dolencias huyan de quién tome esta bebida o sea ungido con ella, y que sea un remedio en el nombre de Jesucristo, tu único hijo.”

Palabras atribuidas a Tumis, obispo del siglo VI

Siglos después, en el siglo IX, el Papa León IV inició la costumbre de bendecir agua (sin sal, ni aceite) cada domingo de misa. Ordenó que cada día domingo, antes de ser iniciada la misa, cada sacerdote tomara una vasija limpia y adecuada, y vertiera en ella el agua necesaria. Después sería bendecida y entonces, al entrar los feligreses en la iglesia, serían rociados con ella, permitiéndoles también el llevar un poco de dicho líquido a sus casas, con el fin de que pudieran utilizarla para rociar sus casas, campos, viñedos y ganado –incluyendo su propia comida– buscando purificar los mismos.

Sólo dos domingos quedan exentos de la bendición del agua: el domingo de Pascua y el domingo de Pentecostés, ya que en la víspera a estas celebraciones, el agua se bendice y se consagra para la pila bautismal (permitiendo también a los fieles llevar un poco para su uso personal o familiar en tiempos de necesidad).

La razón principal detrás de este ritual del uso del agua yace en la purificación por agua proveniente del bautismo; es el agua la sustancia encargada de limpiar el pecado. De tal forma, que básicamente en la liturgia cristiana, el agua significa “pureza interior”.

Actualmente es de amplio uso en las iglesias: católica, católica antigua, anglo-católica, ortodoxa y algunas otras más. El agua bendita no es más que agua corriente bendecida por un presbítero, diácono u obispo, “fabricada” principalmente con el fin de ser utilizada en bautismos y otros rituales religiosos. Es importante destacar que lo que hace “especial” al agua bendita es la fe con la que es asimilada, pues en materia química, es prácticamente indistinguible de cualquier otro tipo de agua.

Comúnmente encontramos el agua bendita en piletas a la entrada de las iglesias, así como también en la pila bautismal.

Y si bien sabemos que químicamente es “sólo agua”, también estamos plenamente conscientes de que lo que hace única al agua bendita no es su composición química, sino la fe con que es elaborada y posteriormente utilizada.

¿Se puede beber agua bendita?

No hay ninguna instrucción eclesiástica que lo prohíba, y el acto está permitido siempre y cuando se lleve a cabo con fe y devoción.

¿Será que la clave del agua bendita reside en cuestionarse menos y creer más? 

Qué Busca

Comments have been closed for this article.