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¿Por qué amamos viajar? (¡Y tú también deberías hacerlo!)

“La tierra es hoy más pequeña, dado que puede recorrerse más rápido que hace 100 años”, esta frase acuñada por Julio Verne en 1872 –en su libro “La vuelta al mundo en 80 días”— suena tan contemporánea que nos ha dado pretexto para contarte por qué nos encanta salir de viaje y explorar cada rincón del planeta con la misma fascinación que lo hicieran Phileas Fogg y Passepartout.

La principal razón por la que viajamos es porque reaviva constantemente nuestra capacidad de asombro: siempre hay una obra de arte, un paisaje, una cultura, una comida, un ser humano que transforma la manera como percibimos el mundo..

Sin embargo, te queremos presentar algunas de las cosas que a ti también te harán disfrutar una vida de “pata de perro”:

Recorrer un museo para conocer otros mundos

Estar frente a una pieza de arte, un objeto coleccionable, un documento histórico o los vestigios de animales prehistóricos siempre se disfruta más cuando no hay un horario de responsabilidades que cumplir.

No solamente incrementa nuestro conocimiento y nos hace más sensibles a las diferencias entre los hombres, sino que también nos permite encontrar nuevos temas de conversación para disfrutar después con los amigos.

Comer, siempre comer

Uno de los grandes placeres de viajar es tener la oportunidad de probar nuevos ingredientes y nuevos sabores en platillos que jamás imaginamos que se podrían cocinar.

Con el paladar podemos conocer más sobre la forma de vida de las personas en el lugar que visitamos, su cultura, sus hábitos y hasta la naturaleza que les rodea.

Pero lo más importante es que comer, comer bien y diferente, siempre nos hace sentir felices.

Salir de la rutina

Las vacaciones pueden ser un gran descanso, sobre todo si vas a un rincón inhóspito en el medio del bosque o en un destino de playa. La oportunidad de dormir a pierna suelta, leer ese libro que no habías podido disfrutar a plenitud y “hacer nada”, es fenomenal.

Pero igualmente relajante puede ser un paseo con muchas actividades, en una ciudad tan ajetreada como Nueva York, donde lo más importante es caminar, caminar y caminar.

Y es que tan solo salir de la rutina y escapar de las preocupaciones cotidianas nos puede hacer descansar.

Convivir con otras personas

Cuando viajas estás obligado a salir de tu burbuja: platicas, convives y aprendes de otras personas. En muchas ocasiones, las relaciones que comienzan durante las vacaciones se convierten en amistades de por vida.

Es quizás ese sentimiento de estar lejos de quienes te protegen y cuidan lo que exalta nuestro espíritu solidario, por lo que nos encontramos más dispuestos a compartir desde una charla hasta los recursos con los que contamos.

Ese es tal vez el ingrediente especial para hacer nuevos amigos.

Porque podemos

Sí, ésta es para muchos la razón más absurda, pero hoy en día viajar ha dejado de ser un gran lujo gracias a los eficientes medios de transporte que ha desarrollado la humanidad. Hoy podemos desplazarnos de un punto a otro del planeta invirtiendo apenas unas horas y hacerlo además con un costo asequible, algo que no era tan fácil –por ejemplo—en 1872, cuando Verne ya auguraba un mundo más pequeño e interconectado.

Roedor de Lencería