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Tinder y relaciones personales

Así como Niurka Marcos le dice al “Bombón Silicón Asesino” Ninel Conde, que ella es la persona menos indicada para hablar de clase, creo que soy la persona menos indicada para hablar de relaciones, pero de alguna manera puedo hablar de lo que son las citas y hacer una introspección sobre aquellas citas que he tenido e intentos de relación y como gracias a las nuevas “Dating apps” nos hemos ido al carajo día con día.

Silvia Pinal diría que la acompañaran a ver esta triste historia, pero el host soy yo, tristemente. En fin, comencemos: Desde que tengo memoria, en el terreno amoroso siempre he dependido de redes sociales y por redes sociales me refiero a MySpace, luego Facebook y después con el avance tecnológico en el ámbito de los móviles, pude utilizar Tinder y otras aplicaciones que prefiero no mencionar porque son demasiado obscenas para ser verdad.

En un principio disfrutaba mucho de hablar con gente por medio de las “dating apps” y sentía que hacía un lazo muy especial al hacer match con alguien y platicar con la persona, pero, lamentablemente siempre hay una intención latente al momento de hacer match con alguien: sabes que le atraes físicamente y por ende, está más interesado en el físico y hacer algo con ese físico que llegar a conocer a una persona. Me encuentro hablando de la cosificación de la persona, o sea, que tratamos a las personas como objetos para cumplir una necesidad. Been there, done that.

A mi edad, puedo decir que jamás he tenido una relación pero si varios intentos fallidos y todos han sido producto de utilizar apps para citas. Recientemente tuve una revelación, podríamos decir que el Rafiki del amor apareció en el cielo y me hizo entender que lo peor que una persona puede hacer es buscar una relación, ya que te encuentras forzando el flujo natural de las cosas y bueno, ya lo dijo Forest Gump: "Shit happens".

Lo pasado, aunado a que vivo en una de las ciudades dónde todos se creen sacados de la serie de televisión “ The O.C”, cuando en realidad somos más corrientes que las Kardashian, hace que Ensenada sea descrita como “pueblo chico, infierno grande”. En un lugar dónde todos se conocen es más que obvio que la minoría es la que más se ve afectada, haciéndolo parecer una fiesta de swingers.

En fin, después de tan grandiosa revelación descubrí que no tengo que buscar el amor, por más cursi que parece, pero si estar abierto a la posibilidad de que hoy, en una semana, mes o incluso años pueda conocer a alguien. Todo eso sin necesidad de una aplicación que nos hace convertirnos en materialistas.

Algunos meses después me encuentro en una détox de toda aplicación de citas que pueda existir y cuando volteo a ver a conocidos que siguen ahí o abren una cuenta, no me queda más que compadecerme por el circulo vicioso en el que se encuentran y como desesperadamente buscan alguien para no sentirse solos. Y se los dice un ex empedernido intenso y ex fanático de Tinder y demás apps para ligar.

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