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Dos chistes para aliviar un poco el estrés

1. Un viejo granjero fue al pueblo a ver una película. La chica de los boletos dijo: "Señor, ¿qué es eso en su hombro?" A lo que el viejo granjero respondió: "Es mi gallo mascota, Carlos."

"Lo siento, señor," dijo la chica de los boletos, "nosotros no permitimos animales dentro de las salas.”

El viejo granjero fue a la vuelta de la esquina y metió a su mascota dentro de sus pantalones. Regresó a la taquilla, compró un boleto y entró a ver su película. Se sentó a lado de dos enfermeras mayores, Mildred y Margarita.

La película comenzó y el gallo empezó a moverse. El viejo granjero se bajó el cierre de los pantalones para que Carlos pudiera sacar su cabeza y ver la película también.

"Margarita”, susurró Mildred. "¿Qué pasa?”, respondió Margarita.

“Creo que el tipo que está a lado de mi es un pervertido", dijo Mildred.

“¿Por qué dices eso?” preguntó Margarita.

“Se bajó el cierre de sus pantalones y tiene su pájaro fuera”, susurró Mildred.

“Bueno, no te preocupes por eso,” dijo Margarita, “A nuestra edad no es algo que nosotras no hayamos visto antes.”

“Sí, lo sé.” dijo Mildred, “¡Pero él de éste señor se está comiendo mis palomitas!”

 

2. Dos campistas estaban en un bosque cuando de repente un oso salta de un arbusto y empieza a perseguirlos. Ambos campistas comienzan a correr por sus vidas, cuando de repente uno de ellos se detiene para ponerse sus zapatos deportivos.

El otro le dice, "¿Qué estás haciendo? ¡No puedes correr más rápido que un oso!"

Y este le responde: "No tengo que correr más rápido que el oso, ¡sólo tengo que correr más rápido que tú!”

Baudilio Sosa Mayonga