Return to start

Cómo perder el mal hábito del sedentarismo

No es nuevo hablar sobre la importancia de tener hábitos de vida saludables; de hecho, con el transcurrir del tiempo las personas nos hemos vuelto más conscientes que tener una dieta balanceada, un descanso adecuado y suficiente, un aseo personal correcto, y llevar a cabo una actividad física de manera regular, nos permite elevar nuestra calidad y expectativa de vida.

Y el llevar a cabo actividad física de manera regular ha venido cobrando una relevancia sustantiva; por eso hoy existe un auge por la cultura deportiva indetenible.

Sin embargo; muchos de nosotros nunca encontramos tiempo para realizar una actividad física, y preferimos poner mil excusas y problemas que justifiquen nuestra inacción, cosa que nos hace proclives a caer en el mal hábito del sedentarismo. Pero, contrario a lo que algunos creen, siempre hay tiempo y espacios que podemos aprovechar para practicar algún deporte o ejercicio, veamos…

¿Cómo activar nuestro gusto por el deporte?

La clave probablemente estribe en que la actividad física debe ser vista como algo sencillo, útil y funcional. Muchas personas piensan que la única manera de obtener un beneficio físico notorio es haciendo ejercicios complejos y tediosos, o pagando costosas membresías en gimnasios, o contratando un entrenador personal, o haciéndose con máquinas y artilugios muy sofisticados.

Lo cierto es que esto no es así, se pueden ver grandes resultados y se puede llegar muy lejos caminando, subiendo y bajando escaleras, realizando una pausa activa en el trabajo, tomando la bicicleta o los patines para ir de un lado a otro dentro de la ciudad, aprovechando los gimnasios públicos del parque más cercano, o poniendo en práctica una serie de ejercicios sencillos dentro de casa.

Las políticas públicas y el sedentarismo

El sedentarismo y los altos índices de obesidad que se presentan en los países de nuestra región, han convertido este tema en un problema de salud pública; por ello, a lo largo y ancho de toda Latinoamérica existen “programas de hábitos y estilos de vida saludables”, que promueven la actividad física, enseñan a estructurar una dieta saludable y a generar espacios 100% libres de humo de tabaco.

Según investigadores de diferentes ciencias asociadas al deporte, una persona adulta, que esté entre los dieciocho y los sesenta y cuatro años, debe acumular por lo menos ciento cincuenta minutos de actividad física a la semana de tipo aeróbico; por ejemplo a través del baile, de caminar o trotar: Adicionalmente, hay que hacer por lo menos dos días de trabajo de fortalecimiento muscular.

Estas reglas son parámetros generales que se deben aplicar consultando las particularidades físicas de cada quien. Es decir, en todos los casos hay que observar el estado de salud, la experiencia, el estado de ánimo, el peso y la capacidad físico-atlética del individuo, para poder diseñar los requerimientos concretos de entrenamiento, dieta, descanso y suplementación.

Los niños

Para los niños y jóvenes, de cinco a diecisiete años, deben hacer por lo menos una hora diaria de actividad física de una intensidad moderada, y adicionalmente realizar ejercicios de fortalecimiento muscular y óseo tres veces a la semana.

¿Cómo cumplir esas recomendaciones de actividad física?

Hay que aprovechar los programas gratuitos de hábitos y vida saludable que implementan las administraciones nacionales, regionales y locales en todos los países de la región; hay toda una oferta de actividades al aire libre en parques, plazas y salones comunales; en esos espacios se realiza rumba terapia, aeróbicos, gimnasia aérobica, artes marciales musicalizadas y gimnasia psicofísica.

Además, hay cuatro dominios o ámbitos en nuestras vidas que podemos aprovechar para dejar enterrado en el pasado la mala costumbre del sedentarismo. Estos ámbitos o dominios son algo así como las oportunidades que tenemos para hacer ejercicio:

Ámbito académico

Si eres estudiante, debes sacar provecho e ingresar en alguno de los equipos que tiene la institución educativa a la que perteneces (Colegio o Universidad) en las diferentes disciplinas deportivas que esta ofrece.

Ámbito laboral u ocupacional

Hacer uso de las actividades de esparcimiento, retiros, integraciones y los espacios comunes que ofrecen las empresas, entidades y organizaciones públicas o privadas para hacer algún tipo de actividad física.

El tiempo libre

Aquel tiempo que te queda una vez haz llevado a cabo todas las actividades laborales, educativas o familiares, puedes aprovecharlo para ir al gimnasio, para caminar o trotar en el parque más cercano, salir en bicicleta o hacer algo de ejercicio en tu propia casa.

El dominio de transporte

Que el realizar actividad física te permita al mismo tiempo transportarte a tu sitio de trabajo, de estudio y a tu hogar, es lo que muchos llamarían “matar dos pájaros de un solo tiro”. En nuestras ciudades hay cada vez más ciclorutas y bicicletas públicas que sirven como alternativa al transporte público convencional y al auto particular. Esto ha logrado multiplicar el número de ciclistas, patinadores y runners en nuestras ciudades, logrando incrementar igualmente la cultura deportiva.

Una vez sabido todo esto, ¡A imprimirle energía a nuestros músculos!

Sergio Augusto Alvarez Vargas

Comments have been closed for this article.