Return to start

Otro año no es nada si eres una medusa

Comienza el año, dictaminado por el calendario gregoriano, el conteo anual de 365 días que constantemente nos recuerda nuestra inevitable mortalidad, ¿pero qué pasaría si fuésemos inmortales? ¿Seguiríamos celebrando cada año? ¿Dedicaríamos tanto tiempo en planear el futuro?

La inmortalidad es uno de los grandes deseos humanos, podemos encontrarla en relatos, cuentos, leyendas e historias. Hemos adjudicado la inmortalidad sólo a los dioses. Sin embargo, permanecemos en la búsqueda y en los últimos años hemos volteado a ver en la naturaleza. 

Si los dioses sólo pueden tener la inmortalidad, tal vez la especie de medusa Turritopsis nutricula es un dios, ya que es la única que hoy en día podemos catalogar como inmortal, ésta se distribuye para todas las aguas tropicales de los mares del Atlántico y del Pacífico.

El investigador Piraino y sus colaboradores del Laboratorio de Ecología de Bentos en Italia, describen que estas medusas tienen el potencial de revertir el estado maduro para convertirse en pólipos, es decir, pueden regresar de la adultez al estado infantil. Los investigadores encontraron que la transformación de las medusas de adulto a estado larvario sólo ocurre si están presentes las células que se encuentran en la capa de la piel y el sistema gastrovascular, algo único en todo el reino animal.

Carla y sus colaboradores del Departamento de Biología, Ciencias Ambientales y Tecnología de la Universidad de Lecce, también en Italia, investigan desde otra perspectiva este cambio; ya que es conocido que los factores de estrés propician el cambio de adulto a joven en la medusa. Ellos han identificado dos procesos: un proceso de degeneración y otro de suicido celular conocido como apoptosis (donde las células que simplemente no funcionan se mueren) en diferentes estados de transformación para medusas sanas y enfermas, siendo que en las medusas sanas existe un grado más reforzado de apoptosis para evitar la degeneración celular.

Shin Kubota, profesor de biología marina de la Universidad de Kyoto, realizó un muestreo durante 1976 hasta el 2003 donde clasificó e identificó dos tipos de medusas de la especie Turritopsis nutricula de acuerdo con sus características, tomando dos referentes: el tamaño del cuerpo o en este caso la umbrela y el tamaño de los tentáculos. Dentro del tipo de medusas que encontró a uno le llamó del tipo largo y al otro le llamó del tipo corto, a ambos les realizó experimentos de ciclos de vida, lo cual es seguir todo el proceso de desarrollo de una especie, donde observó el rejuvenecimiento por primera vez en dos generaciones, identificando que el rejuvenecimiento se puede dar infinita veces en condiciones óptimas de laboratorio.

Las investigaciones que se realizan en torno a esta especie no sólo pueden dar respuesta a la inmortalidad, sino también en la forma en cómo responden las medusas a las degeneraciones en la célula puede ayudar en la lucha contra el cáncer a corto plazo. Tal vez la inmortalidad no es para nosotros y existen más dioses de lo que pensamos ahí afuera, en su forma de medusas, corales, peces, lagartos, etc. Como humanos aún podemos disfrutar cada momento, paisaje y esperar ser recordados como lo que somos, mortales.

Jorge Sánchez

Comments

aileen     10 February 2017

Me gusta la idea de pensar en medusas como dioses inmortales jejeje Pero bueno, cientificamente hablando, si es muy importante el estudio de los animales, pues siempre han sido la fuente de grandes descubrimientos que nos ayudan a los seres humanos.

Comments have been closed for this article.