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Dar para recibir: el compromiso en las relaciones

Cuando somos jóvenes, al iniciar una relación no pensamos concretamente que el propósito de ésta es una relación a largo plazo, encontrar a alguien que pueda estar con nosotros en cualquier situación. Simplemente nos embarcamos en el tren del amor y dejamos que nos lleve a donde tenga qué. Digamos que después de un tiempo la relación se torna más seria y deciden mudarse juntos. éste es un paso enorme en la relación y muchos no estamos al tanto de todo lo que implica. Sí, nuestros parientes pueden habernos dicho cuando éramos adolescentes y queríamos huir con el novio/ novia que no era como parecía que en serio no será todo miel sobre hojuelas.  Pero, como buenos seres humanos tercos, una vez que tenemos edad y la oportunidad, queremos huir de casa y vivir con ese alguien especial.

Deciden tomar sus cosas, encuentran un pequeño pero lindo departamento que pueden pagar entre los dos. Llevan sus pertenencias y sueñan con lo hermoso que será su futuro. Digo, no me malinterpreten yo vivo con alguien y tengo un hijo y es algo maravilloso, sin embargo, me hubiera gustado entender antes la magnitud de la situación y saber cómo manejar lo que llega después. No me refiero que las cosas no son como antes y ese cuento de nunca acabar. Me refiero a la división de tareas domésticas, responsabilidades del hogar, entre otras cosas. Me refiero al compromiso.

El compromiso para mi es la clave de toda sociedad, en este caso un matrimonio o “juntarse” llama a un sistema y reglamento aun de manera implícita. El compromiso es el que mantiene el orden y la paz en el hogar. En algunos casos, uno de los dos partidos comienza a maquinar sentimientos de enojo, agotamiento e incluso rencor porque, siendo realistas, la mayoría de las sociedades no son equitativas. Si tú como mujer haces los quehaceres de la casa y tu pareja trabaja, pues poco a poco vas a notar la injusticia. Te toca más trabajo que la otra persona y eso si nos lo guardamos; con el tiempo puede explotar en la cara de ambos. De igual manera, si eres hombre y ves que tu pareja deja regada la ropa sucia o deja platos por toda la casa o en lugar de ayudar hace las cosas más difíciles es importante hacerle notar la situación.

Para que el compromiso se vuelva parte de la relación en pareja es necesario sentarse y hablar honestamente de lo que ambos quieren. Me imagino que eso es una casa limpia, deberes divididos, una aportación y consideración de ambas partes. Eso es lo justo. Así que no hay que tener miedo a decir y buscar lo que queremos. Una vez que nos encontramos en una relación seria no podemos seguir con miedo o vergüenza a mostrar lo que en verdad queremos y sentimos.

No es tan sencillo dejar nuestro egoísmo natural para comprometernos con alguien, a veces el compromiso da miedo. No obstante, se trata del bien de los dos como pareja y de construir una relación y una “mini sociedad” que funcione y que los haga feliz. Si vives con alguien y notas que las cosas no van muy bien, analiza el compromiso de ambos. Si los dos aportan lo mismo con una sonrisa y dejan de pensar en sí mismos, su vida juntos ira progresando de manera harmoniosa. 

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