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¿Cómo evitar los dolores musculares ocasionados por el entrenamiento?

Muchas personas se trazan como propósito de año nuevo incorporar en sus hábitos de vida el ejercicio; sea por motivos de salud o por razones estéticas, los gimnasios y parques se llenan de entusiastas del deporte siempre que comienza un nuevo año.

Cada vez que comienzan a entrenar, muchos de estos nuevos deportistas notan que a los pocos días se presentan dolores o molestias en sus músculos.

Pero, ¿estas molestias a qué se deben?

Bueno, esas molestias que resultan tan incómodas obedecen siempre a que se ha empezado a entrenar con apuro y con brusquedad. Y es que, todo aficionado a la actividad física, lo primero que debe saber es que cuando comenzamos a hacer ejercicio, tenemos que darle al cuerpo el margen de tiempo suficiente para que se acostumbre al rigor del entrenamiento.

El sedentarismo casi generalizado del mundo occidental facilitó las condiciones para que exista una gran cantidad de individuos obesos, se trata de personas que durante años no han realizado ningún tipo de actividad física a nivel deportivo. Y así como el cuerpo se acostumbra a esa falta de trabajo, pues cuando se empieza a entrenar de nuevo, nuestro organismo se resiente por la falta de memoria muscular, por lo que forzosamente nuestro cuerpo requerirá días, semanas e incluso meses para que se adapte al estímulo efectuado por el trabajo físico.

La adaptación de los músculos precisa de varias semanas, la adaptación de las articulaciones meses, y la adaptación de los huesos puede tomar años. Por eso es importante empezar a ejecutar los ejercicios de manera pausada y progresiva, solo así se puede aprovechar el entrenamiento de manera efectiva y sin molestias.

Los fisiólogos y entrenadores recomiendan incluso, destinar las primeras tres o cuatro semanas de entrenamiento en aprender la adecuada ejecución de los diferentes tipos ejercicios; así mismo, aconsejan adelantar esta labor de aprendizaje con cargas moderadas; y jamás acudir a los gimnasios durante días consecutivos, así se garantiza reservar un periodo mínimo que permita la regeneración de los recursos bioquímicos del organismo y se produzca el tan anhelado desarrollo muscular.

Pero, si a pesar de todos los cuidados, uno sigue sintiendo molestias, ¿qué podrá significar?

Si el dolor se produce durante el entrenamiento, significa que estamos haciendo algo mal, probablemente la técnica que estamos aplicando en la realización del ejercicio es incorrecta o la carga es muy elevada; de cualquier modo, ten en cuenta que el dolor es una señal inequívoca del cuerpo que indica que estamos a punto de lastimarnos o lesionarnos si seguimos haciendo lo mismo. Así las cosas, en caso de que se lleguen a presentar dolores, lo mejor es parar, o continuar el entrenamiento con cargas más bajas y una intensidad menor.

¿Y si las molestias persisten después del entrenamiento?

Hay una regla sencilla que consiste en llevar a cabo cuatro pasos:

  1. Reposo
  2. Elevación
  3. Compresión
  4. Enfriar

El enfriamiento se debe hacer de la siguiente manera: Aplicar hielo por un periodo de tres a cinco minutos, luego realizar una pausa, de nuevo colocar el hielo de tres a cinco minutos, después hacer otra pausa, y así sucesivamente por un periodo de 20 o 30 minutos. Con estas medidas se pueden disminuir las molestias y calmarlas, de tal modo que no sea necesario visitar al médico.

Recuerda que jamás se debe aplicar hielo durante más de cinco minutos, ya que eso puede agravar la lesión en las fibras de proteína contráctil que componen los tejidos musculares.

Pero si el dolor muscular continúa, lo procedente es solicitar una consulta con un profesional.

Sergio Augusto Alvarez Vargas

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