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5 razones (o miedos) por los que la gente se vuelve creyente

“El miedo es el verdadero comienzo del sentimiento religioso” — Mijaíl Bakunin 

Todos conocemos a una persona devota, alguien que profesa en cada oportunidad que tiene su fe religiosa, su amor por Dios, su esperanza en el futuro mundo divino. A muchos nos resulta aberrante y pedante la gente de este tipo, ya sea porque siempre insisten en arrastrar a todas las personas que los rodean hacia su religión (bajo la excusa moralista hipócrita de querer “salvarlos de las llamas del infierno”), o porque que en el fondo de ese orgullo deísta reside un egolatrismo arraigado en lo más profundo de su persona, una especie de “superioridad” narcisista auto-inducida y falsa.

Sin embargo, también habemos algunos a quienes los creyentes nos provocan compasión, porque sabemos que están llenos de miedos, inseguridades, frustraciones, y además comprendemos cuáles son los verdaderos motivos detrás de sus creencias y fanatismos religiosos. Si te has encontrado con este tipo de personas, y no logras entender por qué se aferran tanto a una creencia absurda como lo es la fe de las religiones judeocristianas, a continuación te presentamos 5 razones (o miedos) por los que la gente se vuelve creyente.

1. Miedo al castigo divino

Una de las razones más obvias para volverse creyente es pensar que Dios, figura omnipotente y omnipresente, juez universal de todas las conductas del hombre y ente vigilante del acto más nimio, nos castigará si no nos “portamos bien” y seguimos al pie de la letra los rituales religiosos. En sí, la idea del castigo divino es una extensión y ampliación del castigo que nuestros padres ejercen sobre nosotros durante la niñez como autoridades familiares, sólo que en este caso, se extrapola el papel de juez hacia Dios “padre”, quien todo lo ve, todo lo sabe, todo lo juzga y todo castiga. Así pues, no son pocas las personas que se ven arrastrados a la religión por temor al yugo inquisidor de Dios; por el contrario, son muchos los individuos que erigen su moral tomando como cimiento la esperanza de evitar “caer en el infierno” al morir.

2. Miedo a la muerte

Quizás uno de los miedos más antiguos en la historia de la humanidad es el temor a la muerte, el escalofrío de no ser nada, la angustia de no existir. Ante este umbral oscuro de inexistencia, la religión siempre ha sabido cómo brindar una “alternativa” ideal para todas esas almas en pena. Por ello, no son pocos los creyentes que se enlistan en los credos religiosos con la ilusión de una “vida después de la muerte”, una idea tentadora que le brinda paz al espíritu y permite seguir dando limosna cada domingo sin tener crisis existenciales cada cinco segundos.

3. Miedo a la libertad

Si bien muchas religiones judeocristianas profesan que Dios creó el “libre albedrío” en la tierra para que los humanos tuvieran libertad de decisión y acción, la verdad es que todas estas creencias tienen como esencia un profundo determinismo, que en otras palabras significaría que todo lo que pasa en el mundo y en nuestras vidas “sigue el plan divino trazado por Dios”. Así, una de las razones más sólidas para volverse un creyente empedernido es la seguridad que brinda la idea falaz de que las acciones individuales no son controladas por uno mismo, con lo que diluyen las responsabilidades de cometer tal o cuál acto “indebido” (que claro, fácilmente queda absuelto tras ir con el padre de la iglesia por una confesión express).

 4. Miedo al rechazo familiar  

El medio en el que nos desenvolvemos suele determinar, lo queramos o no, muchas de nuestras acciones y creencias. Es por ello que personas que nacen en un contexto donde toda su familia o amigos profesan una religión, difícilmente encontrarán el coraje para dar la cara y declarar que no creen en el mismo Dios de aquellos que los rodean. El miedo al rechazo familiar se convierte entonces en una de las cadenas más inquebrantables de los creyentes.

5. Miedo a la incertidumbre

Finalmente, una de las razones que más orillan a las personas hacia la religión es el temor a no entender el mundo y la incertidumbre que esta ignorancia produce en gran parte de la población. En el mundo existen muchísimas personas que viven sin saber leer ni interpretar los fenómenos de la realidad física. Ante la falta de un razonamiento y un pensamiento crítico y científico bien entrenados, es muy fácil encontrar alivio a tanto desconocimiento en los milagros de la fe. Así, no es de sorprender que muchos creyentes decidan seguir ciegamente los designios de la Biblia, con tal de encontrar respuestas a los infinitos porqués y cómos de lo que ocurre en la sociedad moderna.  

“La religión sirve para impedir el conocimiento, promover el miedo y la dependencia. Es responsable en gran parte de la guerra, opresión y miseria del mundo'' - Bertrand Russell

Dogo Filósofo