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¿Por qué todos odian a Donald Trump?

El 8 de noviembre del 2016 se llevarán a cabo las elecciones en Estados Unidos. Esta vez los candidatos parecen ser extraídos de un universo paralelo de Volver al Futuro. Un nombre resuena como la antítesis de cualquier superhéroe, Donald Trump.

¿Quién es este Donald Trump?, quizá ya más que conocido, el candidato republicano millonario ha colocado todos los esfuerzos de sus opositores demócratas para ganar las elecciones. Las ofensas racistas y demostraciones retrógradas no son más que el cinismo de una campaña anunciada. Donald Trump muestra un espectáculo grotesco en una campaña amarillista digna de cualquier reality show televisivo. Su experiencia como entretenedor y payaso de la pantalla chica se refleja en su candidatura: parece un juego, una broma cruel de un guionista para películas apocalípticas, pero es ahora una realidad en una campaña política.

Quizá exista un odio generalizado sobre este personaje, quizá las acciones puedan llegar a encender y ofender al más insensible. La caracterización hecha de Donald Trump no es el problema, el problema está en las sociedades que responden ante esta caracterización. Donald Trump se ha convertido en el vocero de esas millones de personas que lo siguen, que siguen su ideología, que aplauden el apartheid, que se suman al Ku Klux Klán, que sienten que son una raza superior, que pueden merecer todo. Donald Trump ha provocado que se levante y salga de su mascada la sociedad que clama sangre. Pero acaso Hilary Clinton la opositora ¿es diferente?, siempre ha apoyado las intervenciones norteamericanas, ha hecho comentarios racistas, la candidata demócrata no es una buena opción, pero se vuelve la única.

Con respecto a lo que pase el 8 de noviembre, donde las elecciones y todo mundo apunta a la única opción como la respuesta, el panorama va más allá. Las elecciones no muestran un panorama alentador, parece ser un producto de una campaña mediática televisiva para colocar un candidato, en este caso Hilary Clinton, pero no contaban con la respuesta unánime de la sociedad hacia una muestra de cinismo, una sociedad identificada con un individuo, Donald Trump. Estas opciones hacen temblar al más positivo y cualquiera de las opciones no cambia el panorama en México, ni mucho menos en el mundo.

El mundo presenta tiempos difíciles, no sólo es Estados Unidos y la nueva política. Es la dirección mundial que esta despertando una cultura generalizada de odio y racismo. Los inmigrantes en Europa, en América, en México. La falta de tolerancia sobre religión, sexo, política y pensamiento, está dividiendo las sociedades, haciéndonos retroceder y llevándonos al conflicto. Por ello el odio no es el mejor camino para cualquiera de las partes.

Jorge Sánchez