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Engaño: cuando se presenta una tentación

Engañar, tener una aventura, “ponerle los cuernos” a tu pareja. Todas estas expresiones son comúnmente utilizadas en la sociedad cuando nos referimos a una traición amorosa, la cual implica tener relaciones sexuales con alguien más cuando se está formalmente con otra persona.

No hay casa productora de drama que no haya dedicado una película, una serie, un libro o cualquier otra obra a este tema. Y es que resulta que el engaño es algo muy común en nuestros tiempos. El origen de la traición obedece a diferentes motivos y situaciones, por lo que a continuación trataremos de explorar algunos de ellos, planteando un par de escenarios donde esto ocurre, para finalmente desarrollar una breve hipótesis sobre el placer y la tentación que el engaño amoroso representa.

1. Tuviste una pelea con tu novio o novia

Hubo intercambio de insultos, rencores, e incluso te llamaron infiel y te acusaron de mostrar interés por alguien más, ya sea tu ex pareja o alguna amistad. Ante tal acusación infundada y dolorosa, reaccionas sin pensar, guiado por el dolor y la furia combinadas, y lo que haces es precisamente aquello de lo que te acaban de señalar.

Así, en este ejemplo, el origen de la infidelidad es pragmático, esto quiere decir, que proviene del lenguaje, en este caso, de una acusación fundada en un hecho inexistente que, irónica y lamentablemente, se vuelve realidad.

2. Estás sola en tu casa

Tu novio se ha ido de viaje con sus amigos o de negocios, el caso es que ha salido de la ciudad por una temporada. Pasa el tiempo y te sientes sola, no tienes muchas amistades, tu familia vive en otra ciudad o no es muy abundante. De repente, una amistad te invita a salir bajo cualquier excusa, ya sea que “no quiere que te deprimas” estando sola, o para “actualizarse” ya que tiene mucho tiempo que no se miran. Claro, también puede ocurrir que un extraño se te acerque en un bar o un café y te invite un trago.

Durante el encuentro las copas se exceden y los dos terminan en la cama. Al día siguiente te sientes horrible, pues nunca fue tu intención cometer semejante acto. En esta ocasión, el engaño no es premeditado, de hecho, nunca pasó por tu cabeza que algo así pudiera ocurrir. Cuidar la ingesta del alcohol en momentos como estos siempre es fundamental para evitar la situación antes descrita.

3. Tu vida sexual está muy apagada

Ya sea por el trabajo o las exigencias de la familia, da igual, la cosa es que la llama se apagó y ya no miras con pasión a tu pareja, al menos, no como lo hicieras antes. El cliché para este escenario es uno simple: acudes a una actividad deportiva, ya sea el gimnasio, correr en el parque, practicar natación, y ahí conoces a un hombre apuesto y simpático.

Poco a poco se van conociendo ambos en el lugar donde practican su actividad deportiva. Comienzan a observarse desde lejos, mirando y apreciando los músculos del otro al realizar el ejercicio en cuestión. Finalmente, en un arranque de pasión por el cuerpo del otro, ocurre el atentado de la infidelidad.

Contrario al ejemplo anterior, en este caso el engaño se gesta durante bastante tiempo, y por tanto, podría considerarse como algo planeado hasta cierto grado, pues está compuesto por múltiples “micro-decisiones”, las cuales, en su conjunto, te han llevado finalmente al engaño.

La infidelidad es un tema que da mucho para dialogar, pues es un acto que en apariencia es sencillo e incluso banal (finalmente es sólo “contacto carnal”), pero cuya realización tiene un costo enorme: la ruptura amorosa, precedida, claro, por una pérdida de la confianza y un dolor tremendo.

No pocos psicólogos han investigado el origen del engaño, y en varias reflexiones se ha mencionado que cuando éste ocurre de forma premeditada, la tentación juega un papel clave. En este tipo de casos, el engaño pasa a simbolizar un acto erótico, exótico o atractivo por el hecho de implicar trascender los límites “legales” de una relación. Es, pues, algo similar a lo que viven aquellos que experimentan placer al consumir drogas por el hecho de que estas son ilegales y no tanto por sus efectos.

El origen de la tentación estaría entonces insertado en una discusión sobre la libertad, donde lo permitido y lo no permitido jugarían un papel clave. Sea como sea, el engaño siempre representará una problemática muy abundante para dialogar al respecto, y por qué no, para visualizarlo en dramas de todo tipo. Ojalá nunca tengan que vivir una experiencia de ese tipo para conocer la experiencia de cerca. 

Dogo Filósofo

Comments

mariajoseplopez     25 January 2017

Creo que el engañar a alguien es muestra de el poco respeto que tienes hacia otras personas.

arturove     26 January 2017

Cuando hay falta de principios y valores familiares el engaño y estas supestas tentaciones se presentan más y es más posible que caigas. Cuando el matrimonio es verdaderamente sagrado y valoras y respetas a tu pareja, entonces es realmente fácil no caer en la infidelidad.

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