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El Papa Francisco, ¿Evangelista o Político?

En el 2013, cuando los cerca de 1200 millones de católicos que hay en el mundo esperaban ansiosos la designación del nuevo obispo de Roma, nadie sospechaba que un pastor sencillo, que se trasladaba de un lado a otro en transporte público, vivía en un apartamento y se preparaba la cena él mismo, fuera designado como el sucesor número 266 de San Pedro (Fundador de la Iglesia Católica).

De hecho, el cardenal Argentino no era considerado favorito y en las casas de apuestas su nombre no se barajaba en los primeros lugares para suceder a Benedicto XVI.

Un Papa diferente

Ya en sus primeras palabras como Sumo Pontífice, el Jesuita Jorge Mario Bergoglio dejaba entrever que era un hombre sencillo, colorido y poco ortodoxo:

Sabéis que el deber del cónclave era dar un Obispo a Roma. Parece que mis hermanos Cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo”.

De hecho, el Papa Francisco daba la impresión de ser un individuo carismático y original. Pero, ¿Cuál sería la hoja de ruta que el primer Papa del continente americano trazaría para la iglesia católica? Recordemos, que en ese momento, aún no había un documento oficial pontificio o declaración que se hubiera filtrado del cónclave cardenalicio.

Un pastor polémico

Hoy, el Papa Francisco ya ha dejado una impronta bien definida que lo diferencia de sus predecesores; acostumbra romper el protocolo y le ha dado un nuevo estilo al accionar de la Iglesia. Llegando; por un lado, a denunciar la estructura vetusta, anacrónica y excesivamente procedimental del clero que él representa, y; por el otro, a exponer públicamente su ideario político y económico, diametralmente opuesto a los intereses de los más prominentes líderes políticos y grupos económicos.

Consecuencia de lo anterior, son las innumerables polémicas que se han suscitado y los acalorados debates que sus seguidores y detractores han llevado a cabo.

Y aunque todo personaje público debe aprender a lidiar con los elogios y las críticas, probablemente eso no signifique mucho para alguien que no ve televisión desde 1990, no navega por internet y solo lee un diario.

Francisco el evangelista

El Papa ha dejado claro que la Iglesia actual no le gusta, “está salpicada de envidias, celos y guerras, se preocupa excesivamente por sí misma”. Desde el comienzo de su pontificado, Francisco exigió que la Iglesia debía acercarse a los pobres, invitando a los sacerdotes a que se aproximen a “las periferias, donde hay sufrimiento, sangre derramada”, (…) pero él no solo se refiere a las periferias “geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria”.

En el primer gran documento de Francisco, denominado Evangelii gaudium (La alegría del Evangelio), se dice: “Es necesaria una conversión pastoral y misionera, que no puede dejar las cosas como están”. El Papa anuncia una “reforma de las estructuras” de la Iglesia y “una conversión del papado” para que sea “más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle”. Hay una frase, que perfila bien lo que Francisco pretende: “Prefiero una Iglesia herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos”.

Francisco el político

Y si al Papa no le gusta su Iglesia, tampoco el mundo que la rodea, un mundo en el que según él “triunfa una economía que mata a través de la exclusión y la inequidad”.

Francisco es denunciante de males de la sociedad como el desempleo, la falta de oportunidad para los jóvenes, la mercantilización de la educación, la pobreza, el hambre, la desinformación en los medios, la guerra y la cultura del dinero.

Afirma de manera elocuente que: “El actual sistema económico nos está llevando a una tragedia. Vivimos las consecuencias de una decisión mundial, de un sistema económico que idolatra a un dios llamado Dinero".

Incluso, en una entrevista dada al periodista de tendencia socialista Chris Mathews, del canal MSNBC, el entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio frontalmente se refirió a la realidad política de nuestra Latinoamérica en los siguientes términos: “Primero en Europa y ahora en América, algunos políticos se han dedicado a endeudar a la gente creando un ambiente de dependencia. ¿Para qué? Para incrementar su poder. Son grandes expertos creando pobreza y nadie los cuestiona. Yo lucho por combatir esa pobreza.

La pobreza se ha convertido en una condición natural y ello es malo. Mi tarea es evitar el agravamiento de tal condición. Las ideologías que fabrican pobreza deben ser denunciadas. La educación es la gran solución al problema. Debemos enseñar a la gente como salvar su alma, pero enseñando a evitar la pobreza y no permitir que el gobierno los conduzca a ese penoso estado”.

Cuando Mathews le increpa a Bergoglio tildándolo de capitalista, el cardenal suspicazmente responde: “Si pensar que el capital es necesario para construir fábricas, escuelas, hospitales e iglesias, tal vez lo sea. ¿Tú te opones a este proceso?”.

Finalmente, el hoy Papa Francisco cierra la entrevista sosteniendo: “El estado interventor absuelve a la sociedad de su responsabilidad. Las familias escapan de su deber con el falso estado asistencialista, inclusive las iglesias. La gente ya no practica la caridad y ve a los pobres como un problema del gobierno. Para la iglesia ya no hay pobres que ayudar, los han empobrecido permanentemente y son ahora propiedad de los políticos. Y algo que me irrita profundamente es la incapacidad de los medios para observar el problema sin analizar cuál es la causa. A la gente la empobrecen para que luego vote por quienes los hundieron en la pobreza”.

Sergio Augusto Alvarez Vargas