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Los perros de caza de Ramsay y la jerarquía de las necesidades

El villano de Juego de Tronos, Ramsay Bolton, cree que la lealtad de sus perros letales lo protege.

En “La Batalla de los Bastardos”, el noveno episodio de la sexta temporada de Juego de Tronos, el sádico villano Ramsay Bolton se reúne con el héroe Jon Snow para negociar. Cuando Jon le aclara que él y sus fuerzas no se rendirán, Ramsay se dirige a los acompañantes de Jon: “Todos ustedes se miran muy bien. Mis perros se mueren por conocerlos. No los he alimentado en siete días. ¡Están voraces! Me pregunto qué partes probaran primero…” El personajes está hablando de los enormes y temibles sabuesos que usa para cazar mujeres por placer, con los que ha asesinado a su madrastra y a su pequeño hermano y a los que alimentó con el cadáver de la mujer que cazaba con él antes de dejar que la carne se pudriera; él les ha enseñado a sus perros a ver a los humanos tanto como presas y comida.

Después de una larga batalla que torturó a los espectadores cuando una cosa terrible pasaba después de otra y que a la vez los sorprendió con uno o dos momentos triunfantes, Ramsay termina sentado y sangrante en una celda en la última escena. Sansa Stark, que previamente había sufrido mucho abuso en las manos de este sadista, le hace claro que está a punto de morir. Dos de sus perros entran a la celda.

Ramsay: Mis perros nunca me lastimarían.
Sansa: No los has alimentado en siete días. Tú mismo lo has dicho.
Ramsay: Son bestias leales.
Sansa: Lo eran. Ahora estan hambrientos.
Los perros olfatean y lamen la sangre de la cara de Ramsay, ignorando sus órdenes de sentarse y detenerse. Sus gritos pronto comienzan. El hambre vence a la lealtad de manera contundente.

Al echarle un vistazo a cómo los seres humanos ponen como prioridad ciertos motivos, el psicólogo humanista Abraham Maslow (1943,1966,1970) concluye que actuamos conforme a una jerarquía de necesidades, que por lo general está representada como una pirámide con los motivos más poderosos y fundamentales en la base. Como Maslow lo percibe, cada individuo debe tomar necesidades animales naturales antes de considerar el potencial de otra persona como ser humano.

Cualquier lealtad que los perros de Ramsay habían mostrado en el pasado pueden deberse a que lo asociaban con protección y otras necesidades de seguridad o por de hecho sentían una conexión verdadera con el (de pertenencia o identidad). Cualquier lealtad que hayan demostrado antes se desvanece cuando el hambre es más fuerte y asi es como estos animales, que en el pasado se les ha enseñado que los humanos pueden ser alimento, traicionan y hacen de su amo su comida. Maslow dijo que mientras más biológicos sean nuestros niveles de necesidades (necesidades fisiológicas y de seguridad) más tenemos la urgencia de aliviar su ausencia. Un déficit básico de supervivencia como lo es la inanición toma prioridad sobre cualquier otra necesidad o asociación que los perros de Ramsay puedan tener.

Los perros no nos pueden decir mucho de la gente ¿o si? Sí, claro que pueden. A todos nos da hambre. El comportamiento canino puede ser difícil de explicar si hablamos de los niveles más altos de la pirámide de Maslow. Después de todo ¿qué tan a menudo alguien habla acerca de la autoestima de un perro o admira a alguno por su sentido ciudadano? Otra vez, la teoría de Maslow no se mantiene tan bien en los niveles más altos.  (Miner, 1984; Tay & Diener, 2011). Quizás hay más animal en todos nosotros que lo que creyó el fundador de la psicología humanista. Las personas tiene  sus razones para decir que este es un mundo de perros, después de todo.

“El hambre convierte a los hombres en animales” Margaery Tyrell, episodio 3 de la primera temporada “Valar Dohaeris” (21 mayo, 2013)

Baudilio Sosa Mayonga