Return to start

¿Por qué no es suficiente tener amigos en línea?

En pleno 2017 sería difícil encontrar a alguien que no haya hecho amigos en línea, aunque las salas de chat ya no son la sensación en estos días, sigue siendo muy común conocer a gente en el mundo del internet y muchos llegan a cultivar realmente muy buenas amistades en línea, pero ¿será tan buena una amistad a distancia comparada con una real? A continuación expondré los motivos por los que yo no consideraría igual de buena una amistad virtual que una real.

Contacto real y físico

En primer lugar, los amigos reales pueden darte abrazos y eso, si es que no lo sabían, nos ayuda muchísimo con el ánimo cuando hemos sufrido una desilusión o pasamos por una mala experiencia. Nuestro cuerpo produce endorfinas y neurotransmisores que nos ayudan a sentirnos bien. Hasta ahora eso no lo puede hacer un amigo de facebook y por mucho que nos envíe stickers con abrazos o emoticones por whatsapp, el contacto real no está ahí.

Entorno y cercanía

Uno de los motivos por los que considero que las amistades del internet no son iguales a los amigos que tenemos presentes es que ellos pueden desconocer muchas de las circunstancias de nuestro entorno cercano y eso puede crear una brecha más difícil de atravesar que con la gente que tenemos cerca.

Claro, esto no es una regla y muchas veces, dependiendo de los intereses que nos conectan con la persona en el otro computador, pueden crearse vínculos igual o más estrechos que los que hacemos con los amigos que conocemos en persona, pero esto será en contadas ocasiones así que el que nuestros amigos de facebook u otras redes sociales vivan en otro país o hasta en una localidad vecina pueden entender mucho menos ciertas situaciones que dependen del contexto inmediato a nuestro alrededor.

Prioridades

Otra cosa por la que pienso que no bastan ni son demasiado buenas las relaciones de amistad que conocemos en línea es que muchas de las veces no serán la prioridad. Aquí no quiero echarle la culpa a ninguno de los dos amigos en línea, más bien quiero dar a entender que, debido a la distancia, no pensaremos en ellos como los primeros a los que recurriremos en una emergencia y, por lo tanto, tampoco deberíamos esperar que estuvieran al pendiente de lo que nos sucede y viceversa.

Cada quién tiene su vida y aunque nos haya unido algún gusto en común o un lugar determinado que quizá ni siquiera visitamos al mismo tiempo, no tenemos experiencias compartidas con esa persona y por ello el lazo emocional es menos fuerte que con los amigos de la universidad o de la infancia, si aún los conservamos.

Confianza inmediata no correspondida

Además, un amigo en línea no va a confiar automáticamente en nosotros y aunque pueda pedirnos consejos o apoyo en algún momento, no sabemos cómo reaccionará ante la respuesta que nosotros podamos darle. A mí me sucedió una vez que una cantante a la que admiro mucho, y que aceptó mi solicitud en facebook, pidió apoyo moral de cualquiera de sus contactos porque le había sucedido algo que la había dejado decaída. Yo le conté una experiencia bastante personal y le mandé la mejor de las vibras, pero ella no contestó mi comentario ni mucho menos.

Desde el principio yo supe que una de las cosas que podían pasar era eso, que no me contestara y aparentemente no reaccionara, y por eso no me arrepentí de haber ventilado de ese modo una experiencia muy personal, sin embargo, eso no me quitó la sensación de haber estado expuesta ante un grupo de gente, es decir sus seguidores, a los que yo jamás he visto en mi vida y de los cuales no sé nada.

Del mismo modo, no podemos saber qué pasará con un amigo que nos pida consejo en un mensaje directo a nosotros. Tal vez parezca que le ha caído muy bien el consejo, pero en realidad quedó más confundido o triste de lo que estaba al inicio o, por el contrario, esté muy satisfecho y nosotros pensemos que tal vez no lo ayudamos mucho.

Máscaras y el verdadero tú

Un último motivo por el que considero que no basta con las amistades en línea, es que por mucho que intentemos mostrarnos tal y como somos al usar la computadora, siempre se quedará algo oculto. No sé si algún día habrán escuchado algo como “no soy el mismo cuando estoy en internet”, pues bien, yo apoyo esa hipótesis y creo que a todo el mundo le sucede. Ni nosotros podremos mostrarnos realmente como somos hacia los demás, ni los otros podrán hacerlo con nosotros.

Así que ya saben, está bien tener amigos en línea, pero no se olviden de los amigos del mundo real que, con todo y que a veces nos saquen de nuestras casillas, nos aportan beneficios que los amigos del mundo virtual no pueden.

Elisa E.

Comments have been closed for this article.