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De la arena al mar, tortugas marinas

Cuando vacacionamos en alguna playa mexicana ya sea del Caribe (Quintana Roo, Chetumal), Pacífico (Oaxaca, Guerrero, Chiapas) o Golfo de México (Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán), podemos encontrar que algunos prestadores de servicios turísticos ofrecen liberar crías de tortugas marinas, la sensación de liberar estas tortuguitas puede describirse como un sentido creciente de esperanza y protección que pueden ayudar a lograr la supervivencia de una especie.

En México, en las costas y mares podemos encontrar seis de las siete especies de tortugas marinas que se encuentran a nivel mundial, las cuales son: caguama (Caretta caretta), carey (Eretmochelys imbricata), lora (Lepidochelys kempii), golfina (Lepidochelys olivacea), blanca (Chelonia mydas) y laud (Dermochelys coriacea), ésta última es la tortuga marina más grande del mundo y llega a medir hasta 3 metros.

Cualquiera de las especies anteriormente mencionadas, recorren cientos de kilómetros para desovar, algunas veces lo hacen en grandes cantidades como lo que ocurre en playa Escobilla en Oaxaca, donde arriban cientos de tortugas que hacen un hoyo profundo en la arena y colocan ahí sus huevos. Actualmente se encuentran amenazadas por diferentes razones como son; la caza ilegal, el consumo de sus huevos, urbanización costera, amenaza de su hábitat, contaminación, el calentamiento global, pesca incidental, etc. Todas las tortugas marinas en México se encuentran vulnerables según las normas nacionales e internacionales, las cuales también las protegen, pero además una de las especies, la tortuga lora, que podemos encontrar en el Caribe y Golfo de México se encuentra críticamente amenazada.

Recientemente, las tortugas marinas han presentado el incremento de una enfermedad llamada fibropapilomatosis, esta enfermedad provocada por un virus, no es mortal para las tortugas pero sí puede llegar a generar lesiones extremas en la cara y cuello. Los investigadores, Alonso Aguirre de la Universidad de Columbia y Peter Lutz de la Universidad Atlántica de Florida, han encontrado que las especies de tortuga que se encuentran en mar abierto y muy alejadas de las costas no presentan este tipo de lesiones, y las que presentan más marcado el incremento de lesiones están vinculadas a las costas donde la actividad humana es más intensa, es decir, que las tortugas que se encuentran más enfermas son las que están más expuestas a los contaminantes.

Estos dos investigadores mencionan que las tortugas pueden ser un indicador para medir el estado y contaminación de los ecosistemas marinos. Estos curiosos animales también ayudan al funcionamiento de los ecosistemas marinos como predadores y reguladores para los hábitat de pastos marinos, arrecifes coralinos, e intrínsecamente ayudan a mantener saludables las poblaciones de especies de interés comercial como el atún, langosta, camarón, etc.

Ser consciente no sólo implica liberar una tortuga, es involucrarte más, conocer ¿qué especies es?, quizá su distribución. De manera muy personal puedes ir más allá para poder generar un cambio al evitar y disminuir tu consumo de plástico. Ser más responsable en los hoteles donde te hospedas (sin luces en la playa, que tengan tratamiento de aguas, programas ecológicos, sentido social, manejo de desechos solidos, etc.), si exiges más hoy ecológicamente, tendrás mañana no sólo la satisfacción de liberar una tortuga, sino que alguien más pueda admirar su belleza alrededor de ella en un futuro. 

Jorge Sánchez

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