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No voy a la iglesia

Criada en una familia católica, me encantaba ir a mis clases de catecismo, siempre llegaba muy puntual a la misa de cada domingo, pues era una fascinación intensa cantar y soñaba con pertenecer al coro de la iglesia, hasta que un día el maestro de música de la Iglesia me dijo que jamás sería apta para el coro y que no tenía talento para eso, que mejor dejara esa idea porque era un desperdicio de tiempo para él y para mí.

Se rompió el corazón de una niña con ilusiones, una niña que pensaba que en la iglesia no había negatividad y rechazo. Dada esta circunstancia deje de asistir a las clases para el coro tras terminar mi primera comunión y prometí no volver a la iglesia, pues era un lugar como cualquier otro donde todo lo que ahí se predicaba era una farsa. Mucho tiempo pasó y paulatinamente deje de asistir hasta dejar de ir por completo, era un gusto ir pero ya no me sentía tan animada.

Creo en Dios, pero no siento que pertenezco a la iglesia.

Pero en sí ¿qué es la iglesia?

La palabra "iglesia" viene del latín ecclesia y este del griego, ekklesia (ἐκκλησία). En Atenas, la ekklesia era la asamblea de los ciudadanos reunidos para discutir asuntos políticos. San Pablo usó esta palabra para referirse a la congregación de creyentes cristianos. 

Entonces dada la definición anterior no es un lugar, es una reunión de individuos que hablan sobre Dios y sobre cómo este ha instruido para que vivamos en paz y armonía. Muchas personas acuden a las iglesias esperando soluciones, un abrigo o un guía y muchas veces no lo encuentran pues todo depende del ser humano que le tocó representar a Dios.

Existen muchas iglesias de diferentes religiones y todas se rigen por las normas que un grupo de personas deciden imponer y no siempre hay bondad en los corazones que ahí convergen. Muchos dejan de asistir a la iglesia porque ven la hipocresía o se sienten juzgados, pero lo realmente importante aquí no es si vas o no, si no que tienes para ofrecer, porque si vas pero en tu actuar eres todo contrario a lo que ahí se predica, entonces qué caso tiene.

No voy a la iglesia porque la odie, al contrario, me gusta sentir la espiritualidad, pero eso es una decisión que yo decido tomar, porque con el paso del tiempo he aprendido que Dios lo llevamos en nuestro corazón y si nos sentimos bien en una religión y gracias a esta somos mejores personas pues bienvenida.

Asistir a la iglesia es para mí algo más que un rito, es hacerlo porque lo decido, también decido ser mejor ser humano aprendiendo de la palabra de Dios, pues lo que él nos instruye sirve para tener paz y vivir en felicidad. Muchas personas no van a la iglesia y dicen, yo no creo en Dios, pero yo les pregunto ¿no crees en Dios o no crees en la iglesia?

Porque bien es cierto en todos lados se cuecen habas pero si tú eres una buena persona y te hace bien ir a la iglesia, pues hazlo, o tal vez no vas pero meditas en casa, o te reúnes con amigos y juntos leen la biblia, en fin, cada quien encuentra el camino hacia el amor y mientras Dios esté presente en ese camino, creo que es lo realmente importante.

Voy a la Iglesia cuando quiero, pero Dios siempre está presente en mi corazón, pretendo ser mejor ser humano cada día, disculpando mis errores y aprendiendo de ellos, evitando dañar a mis semejantes, comprendiendo y regalándoles la esencia del amor que en mí vive.

Gracias a Dios por esta maravillosa vida.

Fadme Yamila Jimenez Helu