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Entrenar con un compañero: Mejora tu entrenamiento con un compañero

¿Cuándo comenzó a entrenar la especie humana?

No exagero cuando afirmo que la historia de la humanidad es tan antigua como la historia del entrenamiento deportivo; y así como no podemos hallar un registro histórico concreto y fehaciente del inicio de la humanidad, tampoco es posible hallar el origen preciso de la actividad física con fines deportivos o estéticos. Con esto dejo entrever que el ser humano ha rendido culto al cuerpo desde tiempos inmemoriales.

A medida que fueron emergiendo las grandes civilizaciones y las sociedades se hicieron más complejas y sofisticadas, también el entrenamiento y la práctica del deporte se hizo más popular y sofisticado; comenzaron a emerger los primeros métodos y/o sistemas de entrenamiento, el célebre griego Hipócrates fue el primero en definir el entrenamiento para mejorar el desarrollo muscular, señalando: “El que utiliza el entrenamiento con peso se desarrolla, y quien no lo utiliza está desperdiciando su tiempo”.

Los romanos por su parte aportarían la concepción del gimnasio como centro de acondicionamiento físico, el músculo era sinónimo de virilidad y poder en este deslumbrante imperio; incluso los gladiadores eran asistidos por entrenadores especializados no solo en el combate cuerpo a cuerpo, sino también en el desarrollo muscular.

El entrenamiento hoy

Si observamos con detenimiento un gimnasio, un centro de alto rendimiento o cualquier escenario deportivo que se ubique cerca de nuestros hogares, seguramente vamos a notar que en estos lugares convergen todo tipo de personas.

Éste curioso hecho se explica en que pocas cosas como el deporte y el ejercicio pueden reunir con armonía un crisol de razas, de religiones, de edades, de personalidades y culturas que; en otros ámbitos, sería imposible que coexistieran pacíficamente.

Sin embargo, la diversidad que vemos no solo está representada en las personas, sino también en los ejercicios, los deportes y los métodos y/o sistemas de entrenamiento que cada quien ejecuta.

Si preguntáramos, algunos dirían que prefieren ejercitarse para ganar músculo y ponerse grandes; y otros, seguramente dirían que entrenan para verse más delgados y perder esos kilos que tienen de más. Así mismo, unos argumentarían que prefieren entrenar solos porque la soledad les facilita enfocarse en la actividad física y otra persona podría retrasarlos; y otros, por el contrario, asegurarían que es mejor tener un compañero de entrenamiento que nos motive y nos asista cuando requiramos ayuda.

La importancia del compañero en el entrenamiento

Si tú eres de las personas que se ejercitan con el fin de obtener un mayor desarrollo muscular, entonces tener un compañero de entrenamiento es sencillamente imprescindible.

Cuando comenzamos en el mundo de la actividad física, pueda que obtengamos buenos resultados en solitario, pero cuando tenemos que incrementar el peso para continuar obteniendo músculo magro y la carga comienza a ponerse pesada, la ayuda de otra persona será indispensable; además, nunca podremos realizar por si solos repeticiones forzadas o negativas, así que, si tu entrenamiento es intenso, entonces una mano amiga es vital.

Cómo aprovechar a tu compañero

La mejor manera de trabajar de a dos no es como se hace en los entrenamientos convencionales, donde una serie es hecha por nosotros mientras nuestro compañero solo observa y descansa, y luego el proceso se repite al revés; lo que se debe hacer es que nosotros hagamos el entrenamiento y al mismo tiempo el compañero ayude, y luego a la inversa.

De esta manera, estaremos completamente concentrados en el trabajo mientras el socio se ocupa de lo demás (cargar el peso a las máquinas y las ayudas), esto es lo que hay que hacer para sacar el máximo provecho al entrenamiento.

Tengamos en cuenta que un factor adicional a la ayuda que puede brindarnos alguien que entrena con nosotros, será el aliento que nos dé cuando empujamos los fríos hierros.

Además, un compañero nos facilitará cumplir con los días de entrenamiento cuando la pereza se apodere de nosotros, ya que alguien nos estará esperando en el gimnasio.

Sergio Augusto Alvarez Vargas