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Congeniar con nuestros hijos

La vida de padres es complicada, cansada y definitivamente abrumadora. Los padres somos bombardeados constantemente sobre lo que debemos o no debemos hacer con nuestros hijos. Para tirar los comentarios a la basura podemos optar por irnos a un extremo, por ejemplo, ser el padre o madre buena onda que no regaña y deja que hagan lo que quieren o un súper padre o madre que no te deja hacer nada, tiene controlado todo lo que haces, dices y comes. A partir de esto es donde podemos cultivar en nuestros hijos resentimiento si somos muy controladores o de ingratitud y falta de respeto si somos muy libres. Hay muchos otros factores y comportamientos por parte de los padres que afectan a los hijos y su capacidad de crear lazos con ellos. Si sientes que estas en un punto donde tus hijos ya no se llevan bien contigo o tienes problemas para mantener conversaciones y pasar tiempo juntos hay soluciones que puedes considerar.

Desde que nuestros hijos nacen sentimos el deber y la responsabilidad que nace con ellos en nuestras vidas. No solo se trata de mantenerlos bien físicamente, darles comida, agua, ropa, etc. Lo que en verdad crea una relación fuerte entre padres e hijos es el tiempo invertido, tiempo de calidad. Todos los padres queremos lo mejor para los hijos y nos dedicamos a trabajar arduamente para brindarles lo que necesitan y asegurarnos de que tendrán un mejor futuro del que tuvimos. Esto puede ocasionar que nos sumerjamos demasiado en el mundo de lo material, darles obsequios, comprarles los mejores juguetes, ropa de marca y todos esos lujos que ya no consideramos como tal. No tiene nada de malo buscar un mejor futuro para nuestros hijos y eso es parte importante de nuestro trabajo como padres pero lo que ellos en verdad necesitan es una educación de calidad, amor, apoyo, comprensión… Esto es lo que en verdad nos une con ellos como seres humanos y como parientes.

Lo que nuestros hijos piden a gritos es atención, aunque sea solo sentarnos con ellos y ver una película, escucharlos, preguntarles como están, salir a pasear. Hay mil y un maneras de pasar tiempo con ellos. Muchos padres no saben qué hacer con sus hijos porque tienen gustos diferentes. ¿Por qué no hacer algo que es nuevo para ambos? Siempre hay una manera lo que hace falta son ganas, perder el miedo y solo hacerlo. En estas situaciones es cuando conocemos en verdad a nuestros hijos, sus sueños, sus ideologías, su manera de reaccionar ante las situaciones y su carácter. No hay nada más enriquecedor para padres e hijos que pasar tiempo juntos. A nosotros también nos toca enseñarles ahí que somos personas como los demás, que no solo somos sus padres, que entendemos su situación y que estamos para apoyarlos en todo. Hay que mantener una actitud positiva en cuanto a nuestros hijos y mostrarles que todos somos diferentes pero que podemos llevarnos bien. No hay que temerle a congeniar con los hijos, hay que temerle a que sea demasiado tarde cuando queramos empezar. 

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