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¿Le puedo dar forma al músculo con el ejercicio?

Si tomamos el plan de ejercicios de cualquier deportista que se entrene en un gimnasio y la examinamos, seguramente notaremos que su rutina está compuesta por lo menos por tres o cuatro ejercicios distintos por cada grupo muscular, y por entre cuatro o seis series por cada ejercicio.

Las rutinas se estructuran de esta manera, porque se piensa que un músculo debe ser atacado desde distintos ángulos para obtener un desarrollo equilibrado o completo.

Pero, expliquemos más ampliamente los motivos que empujan a la mayoría de los deportistas a incorporar esta práctica con un ejemplo claro:

Cuando trabajamos el bíceps, se nos dice que para desarrollar de manera completa este músculo debemos realizar ejercicios para: Alargar el músculo, crear un pico mayor y formar la cabeza externa e interna del mismo.

Lo que muchos no saben, es que si el bíceps es corto, no importa que hagas seis series de todo tipo de ejercicios para intentar alargarlo, hagamos lo que hagamos no se puede alargar. De la misma forma, si el bíceps no tiene pico, no importa que hagamos miles de series de “curl de concentración”, éste no saldrá a la luz jamás.

Anatómicamente, la parte anterior del brazo está cubierto por el bíceps que, como lo indica su nombre, está compuesto por dos cabezas. Éstas se originan de forma separada debajo del deltoide anterior, después se unen para formar el cuerpo del músculo que se inserta, mediante un tendón común, al antebrazo.

La inserción del bíceps al antebrazo está compuesta de tal manera que el músculo no solamente es capaz de doblar el brazo a través de la articulación del codo, es decir, acercar el antebrazo al hombro; sino que también supina la mano (gira la palma de la mano hacia arriba) en su acción.

Por debajo del bíceps, se ubica el bíceps braquial, que se encarga de flexionar el antebrazo cuando la palma de la mano mira hacia abajo. Esta es la posición de pronación.

Estos aspectos de la anatomía y la biomecánica del cuerpo humano son fundamentales para aclarar aquella versión de que se le puede dar forma a un músculo a través de determinados ejercicios.

Fisiológicamente cuando un músculo se contrae lo hace en su totalidad; continuando con nuestro ejemplo del bíceps, no se puede con “X” o “Y” ejercicio aislar la cabeza interna de la externa del bíceps, o al revés. Y no se puede, sencillamente porque las dos cabezas del bíceps se unen a un tendón común que se conecta con el antebrazo, así que es un error pensar que podemos trabajarlas por separado. Cuando el bíceps se contrae, las dos cabezas del bíceps se contraen a la vez.

Ante todo lo anteriormente escrito, que desmiente la versión de tu profesor, de tu instructor o tu compañero de entrenamiento, ustedes probablemente pensarán que algo debe estar mal, que esta realidad anatómica y biomecánica solo opera para el bíceps o para los grupos musculares pequeños, por lo tanto debo estar equivocado.

Sin embargo, ¡no es así!, lo que afirmo se apoya en la ciencia de la fisiología. En consecuencia, trátese de grupos musculares grandes (como el pecho o la espalda) o grupos musculares pequeños (como el tríceps o el bíceps), lo apropiado siempre es buscar un ejercicio que trabaje el músculo en todo su recorrido.

El componente genético

Además, la forma de un músculo no tiene nada que ver con los ejercicios que hagamos, y sí tiene todo que ver con nuestro patrón genético; y queridos amigos, el patrón genético no se puede cambiar hagamos lo que hagamos.

Entonces, no podremos jamás cambiar la forma de un músculo, ésta ya la tenemos desde que nacimos y nos acompañará hasta la muerte. Por lo tanto, lo que hay que hacer es concentrarse en conseguir la mayor masa muscular posible de manera proporcionada (relación entre cada grupo muscular).

De todo lo dicho, se deduce que lo que determina si un ejercicio es efectivo para darnos desarrollo muscular, no es que le pueda dar cierta forma al músculo, sino que tenga las siguientes características:

  1. Resistencia efectiva en el punto de total extensión (inicio del movimiento cuando ejecutamos el ejercicio).
  2. Resistencia efectiva durante todo el recorrido de acción muscular.
  3. Resistencia efectiva en el punto de total contracción (final del movimiento cuando ejecutamos el ejercicio).

Continuando con nuestro ejemplo del bíceps, ubiquémonos en el banco Scott (algunos lo conocen como el predicador). Si el ángulo de éste es relativamente perpendicular al suelo, podremos usar una barra libre y tener resistencia en todo el recorrido.

Si el ángulo del banco es aproximadamente de cuarenta y cinco grados con respecto al suelo (como generalmente ocurre en este ejercicio), la barra caerá hacia nosotros después de superado el punto medio (crítico) del recorrido.

La solución: Colocar una barra con gancho al cable de una polea baja, de esta forma haremos que la resistencia (carga) sea efectiva en toda la acción del músculo.

Conclusión

Siempre tenemos que elegir ejercicios que nos provean de tensión (resistencia efectiva) en todo el recorrido de su acción y ubicarnos en el mejor ángulo para que el desarrollo muscular sea completo. La forma del músculo depende de nuestro patrón genético y no del tipo y cantidad de ejercicio que hagamos.

Sergio Augusto Alvarez Vargas

Comments

EDUARDO     20 February 2017

Esta información me va a servir mucho ahora que estoy empezando a tener mas forma

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