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La tradición del Día de los Muertos en la Ciudad de México

Como producto de la mezcla española y las culturas mesoamericanas, cada año  a finales de octubre e inicios de noviembre, los mexicanos nos preparamos para recibir alegría a través de la muerte, el Día de los Muertos. Ésta va acompañada de gastronomía, cultura y tradición que se celebra en diferentes partes de México.

En el centro del país, para la Ciudad de México, existen diferentes lugares como: Mixquic, Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta donde la cultura, posmodernismo y tradición se fusionan en un encuentro que se refleja en los principales panteones de la zona y las festividades marcan tradición al sur de la ciudad.  Para entender un poco el contexto de como las culturas asentadas en la Cuenca de México abordaban la muerte, cito a el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma en su obra “Muerte al filo de obsidiana” que retoma la cosmovisión azteca de la percepción de la vida y la muerte.

En su análisis para la cosmovisión azteca, menciona el panorama vida-muerte-vida, donde los aztecas consideraban los nueve meses que acontecen al parto y se reflejan en los nueve procesos que tiene que pasar un individuo cuando muere en un sentido inverso al proceso que le dio la vida, en el llamado Mictlán. Así la muerte no es más que le reflejo de un ciclo continuo, representándolo no como el final de un ciclo sino el comienzo de otro.

La muerte era un sacrificio que honraba a los dioses y se reflejaba en las expresiones arquitectónicas y artísticas, los aztecas tenían una estructura poco común formada por cráneos llamadas “tzompantlis”, eran altares que reflejaban y honraban los sacrificios para los dioses, así como a los sacrificados. En el museo del Templo Mayor podemos observar hoy en día un “tzompantli” para lo que era la antigua Tenochtitlan. El arte y la tradición de estos “tzompantlis” puede ser el origen de los altares tradicionales que se ponen hoy en día, con calaveras y huesos representadas en el tradicional pan de muerto, o también en forma de chocolate, azúcar o porcelana.

Los altares actuales son parte de una fusión cristiana con la tradición prehispánica, ya que las fechas se encuentran acorde con la conmemoración a los fieles difuntos y todos los santos, que en el catolicismo esta enfocado a las almas que terminan su vida terrenal y aquellos que se encuentran en el purgatorio esperando a ser juzgados.

Las fechas de celebración concuerdan con una sincronía en distintas culturas prehispánicas para representar los ciclos del cambio para la fertilidad agrícola. Éste no sólo se encuentra en las culturas prehispánicas, se puede observar alrededor del mundo.

Hoy podemos disfrutar un sincronismo de tradición entre el día de muertos, el cristianismo y el hawolleen. En la Ciudad de México ha provocado una mezcla extraña, el pedir “calaverita”, es parecido al llamado “dulce o truco” para hawolleen, ya que los niños piden dulces o monedas en una calavera, hecha por ellos que normalmente lleva en su interior una vela. Entender nuestras tradiciones nos hace valorarlas, disfruta y celebra este día de muertos. 

Jorge Sánchez